El nombramiento de María Montserrat Alvarado para dirigir el Dicasterio para la Comunicación del Vaticano plantea interrogantes sobre la relación entre el gobierno eclesiástico y las Órdenes Sagradas.
El sacerdote diocesano español y profesor de teología Jaime Mercant Simó argumentó que, a nivel teológico, no es apropiado que incluso un dicasterio teológicamente menos importante, como el Dicasterio para la Comunicación, esté dirigido por un laico.
El Rev. Mercant señaló que la Curia romana no es una mera estructura administrativa. Cada prefecto de un dicasterio actúa con «poder vicario» en nombre del papa.
«La Sra. Alvarado ejercerá una jurisdicción administrativa efectiva y tendrá, aunque de manera interna, un poder real sobre los obispos, sacerdotes y religiosos que trabajan en ese dicasterio», escribió.
Argumentó que el nombramiento representa una separación entre el poder de gobierno y las órdenes sagradas, de las que se deriva naturalmente el munus regendi («oficio de gobierno») de la Iglesia, jerárquicamente ordenado.

Por JAIME MERCANT SIMÓ.
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