“La Armada Blanca” llega a Perote: más de 250 niños se comprometen a rezar el Rosario por la paz y la conversión

Más de 250 niños, junto con sus padres y catequistas, se comprometieron ante Nuestra Señora de Fátima a rezar frecuentemente el Santo Rosario. Con este gesto mariano, la comunidad se unió en oración por la paz y la conversión.

ACN

La Parroquia San Miguel Arcángel de Perote vivió el pasado 15 de mayo de 2026 una jornada especial con más de 250 niños, acompañados por sus padres y catequistas, quienes realizaron un compromiso público de oración ante la imagen de la Virgen del Rosario, Nuestra Señora de Fátima, asumiendo el propósito de rezar frecuentemente el Santo Rosario por la paz y la conversión.

La actividad, conocida como “La Armada Blanca”, fue presentada como un “ejército” espiritual —no de confrontación, sino de fe— que convoca a los más pequeños a ser mensajeros de esperanza en tiempos marcados por la violencia, la división y la pérdida del sentido de Dios. En un ambiente familiar y catequético, los niños se consagraron a la Virgen como guía hacia Cristo, comprometiéndose a sostener con oración la vida de sus hogares y de la comunidad.

Un compromiso mariano con raíz en Fátima

El gesto tuvo una resonancia particular al celebrarse en torno a la devoción a Nuestra Señora de Fátima, cuya invitación central ha sido históricamente una llamada insistente a la conversión, la penitencia y el rezo del Rosario como camino de paz. Para la espiritualidad católica, Fátima recuerda que la paz también se suplica como don de Dios, y se cultiva en el interior de cada persona y de cada familia.

En ese sentido, la “Armada Blanca” propone enseñar a los niños a orar como acto de amor y responsabilidad, especialmente por quienes sufren, por la reconciliación social y por la renovación espiritual de la comunidad.

La familia y la catequesis, pilares del encuentro

La presencia de padres de familia y catequistas subrayó que este compromiso no queda en un momento emotivo, sino que se proyecta hacia la vida diaria. Se animó a que el Rosario se rece en casa, fortaleciendo lo que la Iglesia ha llamado tradicionalmente la “Iglesia doméstica”: el hogar como primer espacio de fe, perdón y caridad.

La jornada dejó claro que, cuando la oración se siembra desde la infancia, la fe crece con raíces; y cuando los niños aprenden a mirar el mundo desde el Evangelio, se convierten en testigos capaces de evangelizar incluso a los adultos.

Con este encuentro, la Parroquia San Miguel Arcángel de Perote reafirmó que la renovación de la sociedad comienza en la conversión del corazón, y el Rosario —en manos de los niños— puede ser una lámpara encendida para sus familias y para toda la comunidad.

ByACN
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