La nueva presidenta católica de Costa Rica, Laura Fernández, inició su mandato con una visita a la Basílica de los Ángeles.
El evento formó parte de su ceremonia oficial de investidura. Durante la misa, entregó simbólicamente su gobierno a Dios y a la Virgen María.
Este fue un paso extraordinario y, por lo tanto, aún más significativo, ya que Costa Rica es una república democrática donde existe una separación formal entre la Iglesia y el Estado.
En su discurso durante la ceremonia, Fernández enfatizó que Dios siempre debe ser lo primero para ella, tanto en su vida política como en su gobierno. Sin Dios, ningún gobierno tiene poder auténtico ni derecho a gobernar; Él es el soberano del mundo. Citó al presidente estadounidense Trump como uno de sus modelos a seguir, quien, con esta actitud, había logrado grandes éxitos en beneficio de su pueblo.
Adoración de «La Negrita»
Laura Fernández Delgado es la quincuagésima presidenta en la historia de Costa Rica y la segunda mujer en ocupar este cargo en el país centroamericano. Su mandato está previsto que se extienda de 2026 a 2030. La nueva jefa de Estado recibió la banda presidencial de manos del ahora expresidente, Rodrigo Chaves, durante una ceremonia en el Estadio Nacional de San José, tras lo cual la depositó ante la imagen de Nuestra Señora de Las Negritas.
La «Madonna Negra» es una pequeña estatua de la Virgen María hecha de piedra oscura (aproximadamente 20 cm de altura). Representa a la Virgen María con el Niño Jesús. Debido a su color oscuro, se la conoce popularmente como «La Negrita». Es considerada un santuario nacional de Costa Rica. Cientos de miles de peregrinos viajan a la basílica cada año, especialmente el 2 de agosto (día de la fiesta de la Virgen de los Ángeles). Por lo tanto, la basílica es considerada el lugar de peregrinación católica más importante del país y uno de los símbolos religiosos centrales de Costa Rica.

Por DAVID BERGER.
MIÉRCOLES 13 DE MAYO DE 2026.
P.P.

