* Celebra su primer año como Papa
Con motivo del primer aniversario de su pontificado, León XIV visitó el santuario mariano de Pompeya el 8 de mayo, antes de una visita pastoral a Nápoles.
En su homilía pronunciada frente al santuario de Nuestra Señora del Rosario, León XIV se hizo eco de las palabras de San Juan Pablo II para destacar los desafíos espirituales de nuestro tiempo: «Hoy, como en tiempos de la antigua Pompeya, es necesario proclamar a Cristo a una sociedad que se aleja gradualmente de los valores cristianos e incluso pierde su memoria».
Recordó la historia del santuario, fundado hace 150 años por San Bartolo Longo y la condesa Marianna Farnararo De Fusco, en una tierra marcada por la pobreza y las heridas de la historia tras la erupción del Vesubio en el año 79 d. C. El Papa indicó que esta obra espiritual y caritativa sigue siendo un signo profético incluso hoy.
«No se trataba solo de construir un templo, sino de sentar las bases de una verdadera ciudad mariana.»
Antes de la Misa, el Santo Padre recorrió las calles de Pompeya en un papamóvil descapotable, rodeado de una multitud. En numerosas paradas, bendijo a los niños y saludó a los enfermos y a quienes recibían atención en el Templo de la Caridad. En las escaleras del santuario, el Papa ofreció unas sentidas palabras: «Buenos días, Pompeya, gracias por estar aquí. Nos preparamos para la Santa Misa. Jesús siempre camina con nosotros, y la Virgen María siempre está con nosotros; siempre acompaña a sus hijos». Tras orar ante las reliquias de San Bartolo Longo, también compartió su emoción en este aniversario de su elección a la Sede de Pedro: «¡Qué hermoso día! ¡Cuántas bendiciones! Me siento verdaderamente bendecido de poder venir aquí en el Día de la Súplica y en este aniversario».
En el centro de su discurso, León XIV lanzó un nuevo y solemne llamamiento a la paz mundial, denunciando los conflictos persistentes y «una economía que antepone el comercio de armas al respeto por la vida humana… Las guerras que se siguen librando en tantas regiones del mundo exigen un compromiso renovado, no solo económico y político, sino también espiritual y religioso. La paz nace del corazón».
El Papa recordó las iniciativas de paz y oración impulsadas por San Juan Pablo II, en particular el encuentro interreligioso de Asís en 1986, así como los recientes llamamientos del Papa Francisco. A continuación, pronunció una de las frases más contundentes de esta visita pastoral: «No podemos resignarnos a las imágenes de muerte que nos presentan las noticias cada día». El Santo Padre ofreció una oración a Nuestra Señora del Rosario.
«Que el Dios de la paz derrame abundante misericordia, conmoviendo los corazones, calmando el resentimiento y el odio fratricida, e iluminando a quienes tienen responsabilidades de gobierno». Y para concluir: «Ningún poder terrenal salvará al mundo, sino solo el poder divino del amor».
La celebración concluyó con el rezo de la tradicional Súplica a la Virgen del Santo Rosario de Pompeya, compuesta por San Bartolo Longo y recitada por primera vez el 14 de octubre de 1883, a petición de León XIII, como oración por las necesidades de la humanidad.
Por QUENTIN FINELLI.
.CIUDAD DEL VATICANO.
VIERNES 8 DE MAYO DE 2026.
TCH.

