Ya habíamos descubierto que Jesús vino con sencillez, como un recién nacido.
Sabíamos que Cristo es como una luz que ilumina nuestros corazones.
Pero en este Evangelio de Juan, Jesús se nos aparece como una puerta:
- la puerta por la que podemos pasar para ser felices,
- para hacer felices a los demás (mediante el servicio, la amistad, el perdón y la solidaridad),
- para descubrir el amor de Dios.
Pero, al leer con más atención, también descubrimos que Jesús es como un buen pastor, aquel cuyas ovejas conocen su voz y saben que las ama.
Él conoce a cada una por su nombre y las llama.
Esto es lo que nos sucede a nosotros. Él nos llama y nos muestra la puerta.
Jesús es la puerta, el camino. Si así lo deseamos, libremente, podemos pasar a través de él.
Una oración:
Señor, muéstranos el camino de la vida. Guíanos a través de ti.
Actividad:
Busca una imagen o dibujo de un pastor con sus ovejas. Dibuja un redil con una puerta. Debajo del pastor y sobre la puerta, escribe el nombre de Jesús.

Por LUC AERENS.
CATHOBEL.

