Hoy celebramos la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y es el domingo dedicado al Buen Pastor.
Hemos escuchado los 10 primeros versículos del capítulo 10 del Evangelio de San Juan dedicado al Buen Pastor, donde el centro del mensaje es la puerta del redil. Recordemos que el redil es el recinto cercado con madera o con muro de piedra que sirve para resguardar a las ovejas, sobre todo por la noche. Pero cuando los pastores trashumaban con los rebaños, buscaban para pasar la noche y recogerlos, espacios naturales mas o menos protegidos sin puerta física que sirviera de protección; allí el pastor a quien le tocaba velar por la noche, se acurrucaba en la entrada, vigilando y defendiendo frente a las fieras, él era la puerta, la puerta no era entonces un instrumento de paso solamente, sino también de defensa frente al ladrón que sólo quiere hacer daño o a los lobos rapaces que buscan su alimento. ¿Quién nos defiende ahora? El Resucitado vigila, cuida de los suyos. No estamos a merced de la incertidumbre y la inseguridad, Él tiene en sus manos nuestro destino y eso es consolador… ¡Cristo no es puerta que cierra, limita o separa, sino puerta que guarda, que protege, cuida y prepara para un futuro mejor!. ¡Tenemos un Pastor, estamos cuidados!. No vivimos desamparados o a merced de repentinos brotes víricos de ideologías políticas o sociológicas que pretenden deshumanizarnos. Experimentar esa protección desde lo profundo, nos fortalece y empuja a vivir con sentido todo lo que pasa en nuestra vida.
Hay dos maneras de entrar en el redil y eso depende de lo que se pretenda hacer con el rebaño. Si uno se acerca y no entra por la puerta, sino que salta por otra parte, es evidente que no es el pastor, no viene a cuidar el rebaño, viene a hacer daño, a esquilmarlo. La actuación del verdadero pastor es distinta; cuando llega al redil entra por la puerta, va llamando a las ovejas por su nombre y ellas conocen su voz; las saca afuera y camina delante de ellas, las conduce a buenos pastos. Las ovejas lo siguen porque conocen su voz.
Los fariseos, a quienes también se dirige el Maestro, no entienden el relato metafórico; se han apartado del verdadero sentido religioso y se han quedado con costumbres muy externas. Jesús les da la clave para que comprendan: “Les aseguro que Yo soy la puerta de las ovejas”… Quienes siguen su proyecto, son los verdaderos pastores, ellos sabrán acercarse y guiar a la comunidad cristiana. Jesús nos sigue cuestionando: ¿Por dónde entramos al redil? ¿Cómo es la relación entre pastores y ovejas? No basta hacer una crítica sobre el autoritarismo de los pastores o sobre el alejamiento de las ovejas. Es oportuno que hagamos un análisis centrado en la verdadera puerta que es JESÚS. Sólo Jesús es el punto de unión, ya que Él es la puerta por la cual podemos entrar. La vía más directa para acceder a Dios, no son las leyes, ni el templo, sino Jesús mismo, su Palabra y el encuentro con Él. Él es la puerta para ir al Padre y también para ir al prójimo viendo en él a un hermano.
En nuestros días, donde son muchas voces las que se escuchan, muchos cristianos escuchan la voz del pastor, pero siguen su propia intuición, se dice que siguen al pastor, pero a su modo… esas palabras del Evangelio son fuertes: “…ellas lo siguen, porque conocen su voz”. En nuestros días, ¿realmente los católicos reconocen la voz de sus pastores? Y si la reconocen, ¿siguen la voz del pastor?, esto lo digo, porque existen muchos que se dicen cristianos, pero están a favor de la ley del aborto,
aunque escuchen a sus pastores que están a favor de la vida, siguen ciertas ideologías o tendencias que van en sentido contrario a la enseñanza del Buen Pastor, no protegen la vida sino que la destrozan.
Este Evangelio nos sigue cuestionando a nosotros como pastores o mejor dicho a todos aquellos que de alguna manera estamos al frente de algún grupo o comunidad, dígase: padres de familia, maestros, políticos, autoridades, etc.; es allí donde debemos cuestionarnos si entramos por la puerta o saltamos la barda, si conducimos a las ovejas a buenos pastos o nos aprovechamos de ellas.
Papá, mamá, padres de familia, estamos en un mundo muy difícil, donde la voz de los papás muchas veces no es escuchada por sus hijos; pareciera que las voces que resuenan por el internet, aquellas voces que marcan ciertas tendencias, son escuchadas de la mejor manera, aunque no conduzcan por el camino del bien. Papás, no olviden que ustedes son guías, no dejen de ocuparse de sus hijos; cuiden a sus ovejas, cuídenlas de aquellos que brincan la barda. Si alguien no entra por la puerta, no trae buenas intenciones. ¿Sabes qué voces siguen tus hijos?.
Hermanos, el objetivo de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, es cumplir comunitariamente la instrucción del Señor: “Rueguen al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies” (Mt 9,38). No sólo nos quedemos con la oración que es muy importante, demos el paso a sentirnos nosotros mismos llamados y promotores de vocaciones. Debemos preocuparnos de los niños, adolescentes y jóvenes, ayudarles a descubrir su verdadera vocación, ya que sólo así se realizarán como personas seguidoras de Jesús. Que importante que oremos y promovamos todas las vocaciones, de manera especial a la vida sacerdotal y consagrada. No hace falta demostrar que casi todos vivimos muy preocupados por nuestra propia vida. La salud, el dinero, el amor, el éxito, la fama y tantas otras cosas, nos tienen la mayor parte del día muy ocupados en nosotros mismos. Nuestra preocupación primera casi siempre está dirigida a nosotros, pero hoy en este domingo del Buen Pastor, se nos propone como modelo de vida a una Persona que olvidándose de sí mismo, vivió para los demás y murió no para salvarse a sí mismo, sino para salvarnos a los demás, es Jesús. Si nosotros, los que nos llamamos discípulos y seguidores suyos, queremos seguirle e imitarle, deberemos orientar nuestra vida de tal manera, que nuestra ocupación y preocupación primera, sean los demás; esto realmente es muy difícil porque el egoísmo es como el esqueleto que vertebra nuestra vida psíquica y social. En este domingo del Buen Pastor, que nuestro propósito principal como cristianos, sea éste: «Voy a preocuparme un poco más por la vida de los demás, por la salud, por el puesto de trabajo, por el amor o la falta de amor a los demás». Sólo así podremos llamarnos seguidores del Buen Pastor y ovejas de su rebaño.
Como Obispos, la semana pasada en la reunión plenaria de la Conferencia Episcopal, abordamos el tema “la cultura vocacional”, es decir, todos somos amados, llamados y enviados por Dios, por lo tanto, todos debemos ser promotores de la vocación, ya que, si todos nos encontramos en el estado de vida que corresponde a la llamada del Señor, seremos personas que demos testimonio de Jesús y seremos fermento vocacional en la sociedad. La vocación al matrimonio, a la vida de solteros, a la vida sacerdotal y consagrada, todos los estados de vida son importantes, y desde nuestro propio estado de vida o vocación, podremos fortalecer nuestra fe y motivar a todos a descubrir su propia vocación.
Hermanos, pidamos al Señor que nunca falten pastores santos en la Iglesia y que el redil, que es la misma comunidad, sea el lugar de fraternidad, de encuentro con Cristo y de salida a la Misión.
Les bendigo a todos, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Feliz domingo para todos.

