CEM inicia 120 asamblea plenaria; periodistas señalan “amurallamiento” del Episcopado hacia la  prensa

Del 13 al 17 de abril de 2026, los 98 obispos y arzobispos que dirigen las diócesis de México se reúnen en la Casa Lago para celebrar la CXX Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM). El presidente de la CEM y obispo de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, dirigió un mensaje a los católicos mexicanos en el que invitó a acompañar el encuentro con oración y confianza en el Espíritu Santo.

“Del 13 al 17 de abril, todos los obispos de México estaremos reunidos en la Asamblea Plenaria Centésima Vigésima para reflexionar y discernir juntos sobre los desafíos y oportunidades que enfrentamos como Iglesia. En este encuentro elevaremos nuestras oraciones y pensamientos al Señor, buscando la luz del Espíritu Santo para guiar nuestras decisiones y acciones”, afirmó Castro Castro. 

El obispo pidió a los fieles “acompañarnos en este proceso mediante sus oraciones fervientes” y destacó que “la comunión en la oración fortalece nuestra Iglesia y nos permite avanzar en la misión que nos ha confiado nuestro Señor Jesús”. Invocó también la intercesión de la Virgen María, “Madre de la Iglesia”, y concluyó con un saludo de paz: “Que la paz y la bendición del Señor estén con cada uno de ustedes, sus familias, sus comunidades. Ánimo”.

El tono del mensaje es sereno y espiritual. Castro Castro subraya la necesidad de discernimiento colectivo y de elevar oraciones ante los “desafíos y oportunidades” que vive la Iglesia en México. Sin embargo, este llamado a la unidad y la comunión choca frontalmente con la mirada crítica que, desde el periodismo especializado, se ha hecho sobre la forma en que se desarrolla la asamblea.

En el podcast Bajo Llave, conducido por Felipe Monroy, María Eugenia Jiménez, Lilian Reyes y Juan Pablo Reyes, los analistas sociorreligiosos cuestionaron duramente la falta de transparencia del encuentro episcopal. “Estas asambleas plenarias son tal cual bajo llave”, afirmaron. Describieron la sede como un “búnker eclesiástico”, un complejo amurallado al que solo se accede con invitación previa y en autobús, rodeado de vigilancia y con un anexo construido específicamente para que los periodistas no se crucen con los obispos. “Hace unos años la conferencia de prensa se hacía en el mismo edificio donde trabajaban los obispos; ahora los mantienen lejos, literalmente no se cruzan con ellos ni de lejos”, lamentaron.

Los periodistas recordaron que, a finales del siglo pasado, había obispos más combativos y comunicativos que no le temían a la prensa ni al escrutinio social. “Hoy viven en una cúpula, emiten mensajes y confían en que bajen solos al pueblo de Dios”, criticaron. Señalaron que ni el presidente Ramón Castro Castro ni el secretario general, Héctor Mario Pérez Villarreal, ni el tesorero Jorge Alberto Cavazos Arispe suelen conceder entrevistas abiertas ni conferencias de prensa amplias. “Les tienen miedo a las preguntas de los reporteros”, resumieron.

Más allá de la forma, los analistas de Bajo Llave cuestionaron la agenda misma. Aunque reconocen que la asamblea analizará la situación del país y revisará los proyectos pastorales, advirtieron que temas urgentes parecen diluirse o llegar tarde. Mencionaron las desapariciones forzadas —uno de los flagelos más graves de México— y advirtieron que, aunque se englobará probablemente bajo el paraguas genérico de “construcción de paz”, no existe una estructura episcopal específica para acompañar a los colectivos de madres buscadoras. “La Iglesia católica llega tarde a este fenómeno”, afirmaron. Recordaron que pequeñas iglesias y clérigos han acompañado a estas familias durante años con “pico y pala”, mientras la jerarquía apenas ha abierto espacios como la misa reciente en la Basílica de Guadalupe.

Otro vacío señalado fue la atención a la infancia y a las víctimas de abusos sexuales por parte de clérigos. “No vemos una bandera fuerte en contra de los abusos. La infancia parece reducida a transmitir la fe, pero no se le ofrece defensa concreta”, denunciaron. También criticaron la falta de “centros de escucha” efectivos para los fieles que enfrentan problemas cotidianos: desempleo, inseguridad, violencia familiar. “Falta organización, falta escucha real”, insistieron.

Los conductores recordaron que los obispos cuentan con un Proyecto Global de Pastoral aprobado hace años, con seis opciones concretas de trabajo, pero dudaron que la mayoría pueda enumerarlas. “El Papa Francisco les dijo: ‘hagan un plan’. Lo hicieron, pero parece que se olvidó”, ironizaron. Exigieron aterrizar la sinodalidad en acciones concretas, pastoral social, atención a migrantes, víctimas de violencia y una verdadera coordinación con los laicos, quienes son los principales agentes pastorales en las parroquias.

En materia política, los analistas advirtieron que persiste un distanciamiento con el gobierno federal. La libertad religiosa, la migración y la inseguridad siguen siendo temas pendientes de diálogo fluido, afirmaron.

Así, mientras el obispo Ramón Castro Castro llama a la oración, la comunión y el discernimiento iluminado por el Espíritu Santo, el periodismo religioso especializado pone el dedo en la llaga, una asamblea que, pese a su importancia, permanece hermética, lejana de los fieles y de los medios, y con una agenda que, según sus críticos, no responde con la urgencia y la cercanía que México reclama a sus pastores. La 120 Asamblea Plenaria arranca con un mensaje de ánimo y esperanza desde la cúpula episcopal; fuera del búnker, sin embargo, persiste la pregunta de si esa comunión llegará realmente “a ras de suelo” a las comunidades que más lo necesitan.

El podcast “Bajo Llave” puede ser escuchado aquí:

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