Se encuentra en México impulsando obras sociales y de caridad como parte de la agrupación católica a la que representa y conociendo la fe católica de México. El exsecretario de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede durante el pontificado del Papa Francisco, Ángel Lucio Vallejo Balda, peregrinó por los Altos de Jalisco para conocer el testimonio y la vida de fe de esa región del país en el centenario de la Cristiada.
Alojado en Tepatitlán de Morelos desde el viernes 10 de abril, Vallejo Balda conoció los emblemáticos lugares donde los mártires mexicanos derramaron su sangre, constatando la piedad local en víspera de las festividades del Señor de la Misericordia.
El sacerdote nacido en La Rioja, España, en 1961, y profundo conocedor de la arquitectura religiosa, recorrió los santuarios y templos de Tepatitlán, entre ellos el de San Francisco de Asís, templo de 1775 cuyas torres dan identidad a la llamada “Perla de los Altos” y donde la urna con restos de san Tranquilino Ubiarco, ahorcado a las afueras de Tepatitlán el 5 de octubre de 1928. Esa visita fue propicia para que Vallejo Balda adquiriera algunas reliquias del mártir, reconociendo su admiración por ser un santo sacerdote diocesano que le recordó a los mártires españoles de la guerra civil.
Parada obligada fue la del Santuario del Señor de la Misericordia, recinto que resguarda la preciosa imagen a la que los alteños tributan especial adoración, encontrada en Las Varas, Cerro Gordo, el 6 de septiembre de 1839, cuyas fiestas son de las más representativas en los Altos y que se extenderán hasta el 30 de abril. También visitó el flamante templo dedicado al mártir Tranquilino Ubiarco, apenas consagrado el 5 de octubre de 2023. Vallejo Balda quedó admirado por las dimensiones del recinto que resguarda las reliquias de primer grado del sacerdote vicario de Tepatitlán, edificado justo en el lugar donde subsiste el árbol seco donde colgó el cura Tranquilino, ahora dedicado como espacio de meditación.

De igual forma, gracias a los socios de los órganos “La Guadalupana”, Bob Knight y Manuel Escoto, el visitante, conocedor de la música sacra e instrumentos de culto, conoció el magnífico órgano en el templo parroquial de San Ignacio, municipio de San Ignacio Cerro Gordo, vecino a Tepatitlán, que constituyó un hito en la historia de la región ya que, por más de 30 años, no se había construido un instrumento de dimensiones monumentales. Vallejo Balda lo reconoció por sus aproximadamente tres mil ochocientos tubos que conforman 72 registros o combinaciones sonoras; traído desde San Diego, fue levantado gracias a aportaciones de los migrantes de esa localidad en Estados Unidos, en poco más de un año, e inaugurado en enero de 2022.
El padre Ángel Vallejo, ahora dedicado al impulso de obras sociales después de su periplo vaticano, realizó una visita de cortesía al arzobispo emérito de Guadalajara, cardenal Juan Sandoval Íñiguez, quien el 28 de marzo cumplió 93 años. La comida, en casa del purpurado —la misma que habitó el arzobispo de Guadalajara Francisco Orozco y Jiménez, quien afrontó los duros años de la persecución religiosa—, fue ocasión para departir e intercambiar opiniones sobre la situación pastoral de la Iglesias, las labores del padre Vallejo en México y recordar anécdotas en la vida del cardenal Sandoval como su viaje a Angola o cuando fue llamado a «cantar» los votos en el cónclave que eligió al Papa Francisco. Estuvieron en esa reunión Juan Manuel Reyes Brambila, amigo personal del purpurado y autor del libro El verdadero rostro del cardenal Juan Sandoval Íñiguez; Guillermo Gazanini Espinoza, director de la Agencia Católica de Noticias y corresponsal de InfoVaticana en México, el padre José de Jesús Gálvez Amezcua, párroco de San Miguel Arcángel Tlaquepaque y amigo del arzobispo emérito, además del seminarista de la diócesis de Cuernavaca, Juan José Gutiérrez Llamas. Posterior a la comida, Ángel Vallejo hizo un breve recorrido por la catedral de Guadalajara.

Nuevamente en Tepatitlán, visitó el asilo “Espacio Grato para la Tercera Edad”, encargado a la comunidad de las religiosas Reparadoras del Corazón Eucarístico de Jesús en el Corazón Inmaculado de María para la atención de una veintena de ancianos. El segundo domingo de Pascua, gracias a la hospitalidad de las religiosas y al permiso del párroco del lugar, el padre Vallejo presidió la eucaristía en la capilla abierta que congregó a un buen número de fieles, familiares y amigos de las personas en la residencia de ancianos. En su homilía, el celebrante profundizó sobre el significado del domingo de Quasimodo, conocido también como el Domingo de «Santo Tomás» o Domingo «de la Octava» y la «Dominica in albis», referencia a la costumbre de que los bautizados en la Vigilia Pascual participaban por primera vez habiéndose quitado las vestiduras blancas —albas— el sábado, en las vísperas de la Octava.

Posterior a la celebración, peregrinó a otro de los lugares emblemáticos, ya convertido en un punto esencial de la ruta cristera: el santuario del santo Toribio Romo, martirizado en Tequila, Jalisco, el 25 de febrero de 1928. Localizado en Santa Ana, Jalostotitlán, lugar de nacimiento del santo que ha sido reconocido como patrono de los migrantes —especialmente por los favores y milagros concedidos a quienes van de forma irregular a Estados Unidos—, Vallejo recorrió la calzada de los 25 mártires mexicanos y el complejo del santuario, la capilla donde se encuentran las reliquias de santo Toribio y están sepultados sus familiares, entre ellos su heroica hermana “Quica”, María Marcos Romo, y la sencilla capilla asentada en el terreno de la casa donde nació el mártir de la Cristiada, “La Mesita”, ahora lugar de devoción y esperanza.

No ocultó su admiración y estupor por el gran santuario, obra en la que participó el arquitecto de Dios, fray Gabriel Chávez de la Mora, consagrado y dedicado en octubre de 2012. Aprovechó para estar a los pies de la urna que guarda las reliquias y tributar un gesto de devoción, dando un beso en señal de respeto y de fe al mártir de Cristo Rey.
La peregrinación de Vallejo al santuario de santo Toribio concluyó por la tarde del domingo 12 de abril. Tras pernoctar de nuevo en Tepatitlán, el exsecretario vaticano regresó a Ciudad de México la mañana del lunes para emprender el retorno a casa concluyendo su visita a los Altos de Jalisco en el centenario de la Cristiada.


