Descubren nuevas iglesias y ermitas cristianas en el conjunto de las “Mil y una iglesias” de Turquía

ACN

Una serie de nuevos hallazgos arqueológicos en Anatolia central —una de las siete regiones en las que se divide Turquía y que ee encuentra en el centro del país–, están transformando el conocimiento que los expertos tienen sobre uno de los paisajes sagrados más enigmáticos de la región.

En las tierras altas volcánicas al norte de Karaman , los investigadores han identificado al menos 15 iglesias y capillas previamente desconocidas dentro de la histórica región de «Binbir Kilise» (Mil y una Iglesias), lo que ofrece nuevas e irrefutables pruebas de que la zona funcionó en su día como un importante centro de peregrinación bizantina.

Los hallazgos provienen de un estudio de superficie en curso dirigido por el Dr. İlker Mete Mimiroğlu, profesor asociado de la Universidad Necmettin Erbakan, que se centra en la arquitectura religiosa paleocristiana y bizantina en las laderas de Karadağ, un macizo volcánico extinto. Según Mimiroğlu, los resultados de la segunda temporada de estudio son «realmente fascinantes», ya que apuntan a una red de asentamientos mucho más compleja y densamente poblada de lo que se creía.

Un paisaje sagrado más allá de un solo asentamiento

En lugar de representar una sola ciudad o complejo monástico, la región de Binbir Kilise parece abarcar múltiples asentamientos interconectados dispersos por el terreno accidentado. Las estructuras recientemente identificadas —que incluyen pequeñas iglesias, capillas y restos arquitectónicos— sugieren que la vida religiosa en la zona era extensa y altamente organizada.

Los investigadores también documentaron una amplia gama de elementos asociados, desde sistemas de cisternas y espacios de culto al aire libre hasta inscripciones, tumbas y complejos de edificios.

  • En conjunto, estos elementos indican que el sitio no solo era un lugar de culto, sino también una próspera zona de residencia capaz de sustentar una población considerable.

Resulta particularmente notable la evidencia de prácticas ermitañas.

Se encontraron
varias cuevas naturales
y parcialmente modificadas
que se utilizaban
como celdas de retiro ascético,
algunas marcadas con cruces talladas.

Esto apunta a un entorno espiritual
donde el culto comunitario
coexistía
con la devoción religiosa solitaria,
una característica importante
de la vida religiosa bizantina temprana.

Crédito: AA

¿Por qué “Binbir Kilise”? El significado detrás del nombre.

A pesar de su nombre evocador, la denominación de «Mil y una iglesias» no debe tomarse literalmente. El término «binbir» en turco se usa a menudo en sentido figurado para describir abundancia o multiplicidad, similar a la expresión «un número incontable».

En el caso de Karadağ, el nombre refleja la extraordinaria densidad de edificios religiosos dispersos por la región. Desde finales del siglo XIX, cuando exploradores como Gertrude Bell y William Mitchell Ramsay documentaron por primera vez el lugar, los estudiosos se han sorprendido por la gran cantidad de iglesias, monasterios y capillas que salpican las laderas volcánicas.

Hoy en día, el término engloba una realidad arqueológica más amplia: no solo ruinas aisladas, sino una vasta topografía sagrada moldeada por siglos de actividad cristiana. Los últimos descubrimientos refuerzan esta interpretación, demostrando que muchas estructuras permanecen sin documentar en la literatura académica.

Un centro de peregrinación bizantina con influencia regional.

La imagen que emerge sugiere que Binbir Kilise fue más que un centro religioso local. Su envergadura, la diversidad arquitectónica y la evidencia de una infraestructura organizada apuntan a su papel como un importante destino de peregrinación durante el período bizantino.

Los peregrinos que viajaban por Anatolia pudieron haberse sentido atraídos por las comunidades monásticas, los espacios sagrados y, posiblemente, las reliquias o las tradiciones de culto locales de la región. La presencia de inscripciones —actualmente objeto de estudio epigráfico— podría aportar más información sobre la identidad de los fieles, los mecenas y las autoridades religiosas vinculadas al lugar.

Además, la coexistencia de grandes complejos y capillas más pequeñas sugiere un panorama religioso estratificado, que acoge tanto prácticas litúrgicas comunitarias como actividades devocionales más localizadas.

Crédito: AA

Rastros de continuidad en el período selyúcida.

Uno de los aspectos más interesantes de la investigación es la evidencia de una ocupación continua más allá de la era bizantina. El descubrimiento de una moneda del período selyúcida sugiere que al menos parte del asentamiento permaneció activo hasta el período islámico medieval.

Esta continuidad cuestiona las suposiciones previas de que el sitio fue abandonado abruptamente tras el declive del dominio bizantino. En cambio, apunta a una transformación más gradual, donde los patrones de asentamiento existentes pudieron haber persistido, aunque con formas culturales y religiosas alteradas.

Los registros históricos indican además que, hacia el siglo XV, poblaciones de la región de Karaman, incluyendo comunidades musulmanas y no musulmanas, fueron reubicadas en los Balcanes. Este cambio demográfico podría explicar el eventual abandono de los asentamientos en Karadağ.

Crédito: AA

Ampliando el mapa arqueológico de Anatolia

A medida que continúan los trabajos de campo, los investigadores planean centrarse con mayor detalle en las zonas recientemente identificadas, con el objetivo de documentar la disposición arquitectónica, refinar las secuencias de datación y analizar las inscripciones de forma más exhaustiva.

Cada nueva temporada añade una capa más a la narrativa en constante evolución de Binbir Kilise, no como un sitio singular, sino como un vasto y dinámico paisaje religioso que desempeñó un papel central en la vida espiritual y social de la Anatolia bizantina.

Con docenas de estructuras aún pendientes de documentación completa, las «Mil y una iglesias» podrían hacer honor a su nombre, no como un recuento literal, sino como un poderoso símbolo de un mundo sagrado olvidado que ahora vuelve a salir a la luz.

Por LEMAN ALTUNTAS.

SÁBADO 11 DE ABRIL DE 2026.

ARKEONWES.

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