Monjas fieles se niegan a aplicar la ideología de género y emprenden acciones legales

ACN

Bajo el pretexto de la «inclusión», el Estado de Nueva York pretende imponer a las instituciones sanitarias prácticas que son contrarias a la ley natural y a la fe cristiana.

Durante más de 120 años, las Hermanas Dominicas de Hawthorne han cuidado a pacientes pobres con cáncer terminal.

  • En Rosary Hill Home, su centro con 42 camas, brinda cuidados paliativos gratuitos, sin importar el origen, la religión o las circunstancias de vida.
  • Su misión es sencilla: acompañar a los pacientes en sus últimos momentos con dignidad, aliviar el sufrimiento y brindarles apoyo humano y espiritual.
  • Sin embargo, esta misión se ve ahora amenazada por las regulaciones del estado de Nueva York que exigen la adopción de criterios de género en los centros de atención a largo plazo.

El texto exige,
en particular,
que las habitaciones se asignen
no según el sexo biológico,
sino según
la «identidad de género» declarada.
Asimismo,
impone el uso
de los llamados pronombres «preferidos»,
incluso en ausencia de pacientes,
así como el acceso
a espacios privados
basado en esta misma lógica.

En la práctica, esto significa que hombres biológicos podrían ser alojados en habitaciones femeninas, incluso si ellas se oponen. El personal también está obligado a utilizar un lenguaje acorde con esta postura, a validar las conductas y decisiones sexuales de los pacientes y a recibir capacitación para difundir estos principios. Para las monjas, la línea divisoria es clara.

No podemos implementar este mandato sin vulnerar nuestra fe católica», declaró la Madre Marie Edward, superiora general de la congregación.

Las hermanas recalcan que siempre han acogido a todas las personas con respeto y caridad, sin hacer jamás distinciones y sin ser objeto de quejas. Sin embargo, acoger no significa acceder a todas las exigencias ni renunciar a la verdad que profesan.

Ante esta situación, las monjas dominicas solicitaron una exención, invocando su libertad religiosa y su derecho a actuar según su conciencia. Su solicitud no obtuvo respuesta. Por consiguiente, el 6 de abril interpusieron una demanda ante un tribunal federal.

La presión ejercida por el Estado es considerable.

  • La negativa puede acarrear sanciones que van desde multas hasta la revocación de la licencia, o incluso acciones legales.
  • En otras palabras, continuar con su misión podría volverse imposible.
  • Un punto en particular está generando confusión.
  • La legislación estatal contempla exenciones para ciertas instituciones religiosas, especialmente las asociadas con la Ciencia Cristiana.
  • Sin embargo, las organizaciones católicas no se benefician de estas exenciones. Esta diferencia de trato plantea interrogantes.

En su llamamiento, las monjas reiteran la enseñanza constante de la Iglesia: todo ser humano es creado a imagen de Dios y debe ser respetado en su dignidad. Quienes se enfrentan a cuestiones de identidad deben ser acompañados con compasión, sensibilidad y respeto.

Pero esta exigencia de caridad no justifica la imposición de prácticas contrarias a la fe.

Detrás de este conflicto legal
subyace una tensión más profunda:
la de una sociedad
que, en nombre de «la inclusión»,
tiende a imponer
una visión única de la humanidad,
incluso en lugares
donde la misión se fundamenta
precisamente
en una concepción cristiana de la persona.

Las Hermanas Dominicas de Hawthorne no pretenden eludir su deber de cuidado. Simplemente piden poder seguir sirviendo sin negar su identidad.

Como nos recordó su fundadora, la Madre Alphonsa Hawthorne, su vocación es acompañar a quienes transitan «de una vida a otra», ofreciéndoles el cuidado y la atención que recibirían de su propia familia. Hoy, esta fidelidad se pone a prueba.

El próximo fallo judicial determinará si, en el estado de Nueva York, una obra de caridad puede seguir operando libremente o si debe ajustarse a un estándar que redefine fundamentalmente la persona humana.

Por ANTOINE NISON.

JUEVES 9 DE ABRIL DE 2026. TCH.

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