1. A San Pío de Pietrelcina le preguntaron una vez cómo rezar el Rosario. El santo respondió:
Hay que centrarse en el Ave María, en el saludo que se dirige a la Virgen en el misterio que se contempla. Ella estuvo presente en todos los misterios, participando en todos ellos con amor y dolor».
2. El Rosario es decirle muchas veces a Jesús: “ Gracias por lo que has hecho por mí ”, en el misterio que contemplamos.
3. La grandeza del Rosario reside en la unión armoniosa de las tres formas de oración:
- vocal,
- meditativa
- y contemplativa.
Por ello, la mejor manera es tener presentes estas tres formas, pero uniéndolas en una sola:
- recitación,
- reflexión
- y contemplación.
Así pues, Pío de Pietrelcina dijo:
La atención debe dirigirse al Ave María, al saludo que se dirige a la Virgen en el misterio que se contempla».

Por CORRADO GNERRE.
MIL.

