Durante el Sábado Santo, la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y muerte, su descenso a los infiernos y esperando en la oración y el ayuno su Resurrección.
Hoy la Iglesia se abstiene del sacrificio de la Misa, quedando por ello desnudo el altar hasta que, después de la solemne vigilia o de la expectación nocturna de la Resurrección, pueda alegrarse con gozos pascuales, de cuya abundancia va a vivir durante cincuenta días.
Hoy se recomienda venerar y meditar la imagen de Cristo crucificado, o en el sepulcro, o descendiendo a los infiernos, así como la imagen de la Santísima Virgen de los Dolores. El Sábado Santo no se celebra la Santa Misa, por ello no hay Evangelio.
SÁBADO 4 DE ABRIL DE 2026.

