
Mientras el conflicto en Oriente Medio continúa, el presidente Donald Trump ha rechazado el llamamiento del papa León XIV a un alto el fuego. Esta negativa marca un punto de inflexión entre la estrategia de «victoria total» de la Casa Blanca y una diplomacia vaticana históricamente cercana a Irán.
El estancamiento entre Roma y Washington alcanzó un punto crítico hace exactamente 8 días, el 20 de marzo de 2026.
Al ser interrogado por EWTN News, Donald Trump fue categórico:
No buscamos un alto el fuego. No nos detenemos cuando estamos aniquilando al otro bando».
Según él, el ejército iraní , privado de sus líderes e infraestructura, está al borde de la extinción.
El peso de la presión iraní
Esta negativa se produce en un momento en que la Santa Sede está sometida a una presión discreta pero intensa por parte de Teherán, según informa el experto vaticano Sandro Magister. El embajador iraní ante la Santa Sede, Hossein Mokhtari, un erudito formado en Qom y Occidente, está realizando numerosas gestiones.
Mientras tanto, el ayatolá Mohaghegh Damad solicitó oficialmente al Papa que le recordara a Trump las enseñanzas de Jesucristo para contrarrestar lo que él denomina crímenes de guerra.
Esta estrecha relación no es nueva. Desde la época de Jomeini, el régimen iraní ha cultivado cuidadosamente sus lazos con la Iglesia.
- En enero de 2025, el embajador Mokhtari le obsequió al Papa Francisco una placa con reflexiones sobre Jesús, firmada por Ali Khamenei.
- Según los medios iraníes, el entonces Papa coincidía con la visión de Jesús como una alternativa a aquellos que —en referencia implícita a Israel y sus aliados— «utilizan su poder para esclavizar a las naciones».
Un arma de doble filo en la diplomacia vaticana.
El éxito de esta estrategia de influencia iraní no ha sido refutado, ni siquiera por la histórica visita del Papa Francisco en 2021 al Gran Ayatolá Al-Sistani en Irak.
Si bien Al-Sistani es el principal opositor religioso de la doctrina teocrática de Teherán, Roma ha logrado mantener este delicado equilibrio diplomático.
Hoy, León XIV, el primer papa estadounidense de la historia, se encuentra en una situación complicada.
Si bien el actual inquilino de la Casa Blanca afirma respetar al pontífice (recordando con humor que el hermano del Papa era un seguidor de MAGA), se niega a que la moral religiosa obstaculice sus objetivos militares.
Para la administración estadounidense, una tregua simplemente ofrecería a Irán la oportunidad de reconstruirse. Por otro lado, Roma debe hacer todo lo posible para proteger a los pocos miles de católicos iraníes que intentan sobrevivir bajo el régimen de los mulás y los bombardeos.
Una brecha cada vez mayor
Este choque de visiones subraya la división entre una Casa Blanca comprometida con la Realpolitik y una Santa Sede que, bajo la persistente influencia de los canales iraníes, intenta defender el derecho internacional.
Mientras los católicos fieles pagan un alto precio en medio de la indiferencia, la voz del Papa León XIV parece, por el momento, ahogada por el fragor de las armas y los cálculos geopolíticos de los beligerantes.
SÁBADO 28 DE MARZO DE 2026.
ZENIT/SETTIMOCIELO/ACTUALITÉS.

