Al aceptar obispos impuestos por gobierno comunista chino, el Vaticano no puede impedir los de la Fraternidad San Pío X

ACN

Jan Filip Libicki, senador en el Parlamento de Polonia, reflexiona sobre las tensiones entre el Vaticano y la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X (FSSPX) tras el anuncio de los planes de nuevas consagraciones episcopales (Rorate Caeli, 9 de febrero).

Señala que el Vaticano reaccionó rápidamente al anuncio de la FSSPX.

Comparando la situación con la de 1988, Libicki escribe: «Creo -aunque por supuesto sin certeza- que esta vez el asunto puede acabar positivamente».

El rito romano ya no es una anomalía periférica

Libicki señala la visibilidad del rito romano tras el Summorum Pontificum de Benedicto XVI.

A pesar de las restricciones posteriores, Libicki sostiene que el rito romano ya no puede descartarse: «Esto indica que se trata de una verdadera cuestión eclesial interna, no de una anomalía periférica que simplemente puede ignorarse».

Estilo anglicano: Coexistencia más que un «acuerdo»

Para Libicki, el conflicto entre Roma y la FSSPX es, en última instancia, doctrinal y no litúrgico.

Recuerda que Benedicto XVI exigió «una aceptación inequívoca del Concilio Vaticano II», condición que impidió un acuerdo.

Por el contrario, Libicki sostiene que Francisco adoptó un enfoque de gobierno diferente.

Señala la recepción de la desviada Fiducia suplicante [!] como ilustración: «Para Benedicto XVI tal situación era inaceptable; para Francisco -independientemente de las intenciones- se convirtió, en efecto, en un modelo de cómo funciona la Iglesia».

En este contexto, Libicki señala que Francisco concedió a los sacerdotes de la FSSPX facultades para oír confesiones y asistir a matrimonios sin exigir declaraciones doctrinales previas.

El malvado acuerdo chino como precedente

Libicki argumenta además que el acuerdo del Vaticano con la China comunista debilita las objeciones a una solución canónica para la FSSPX. Si Roma puede reconocer a obispos seleccionados bajo un régimen ateo, entonces las objeciones a la flexibilidad hacia la Sociedad pierden credibilidad.

«Si, en nombre de la unidad de la Iglesia, se aceptan compromisos tan trascendentales hacia un estado abiertamente hostil al cristianismo», argumenta, «el argumento de que no se puede encontrar una solución canónica para la Fraternidad Sacerdotal San Pío X pierde gran parte de su fuerza persuasiva».

Necesidad de una decisión

Libicki concluye que el Papa León XIV tendrá que abordar la cuestión.

Señala que ya existen prelaturas personales, ordinariatos o estructuras similares dentro del derecho canónico. «Lo que falta no son instrumentos, sino decisión», escribe.

LUNES 9 DE FEBRERO DE 2026.

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