Un hombre subió a una valla publicitaria en una carretera estadounidense para cambiar su mensaje. El cartel, que afirmaba que «Jesús no es Dios», formaba parte de una campaña controvertida.
El acto, filmado y ampliamente compartido en redes sociales, ha reavivado un debate teológico fundamental y provocado una fuerte reacción en círculos cristianos. Durante varias semanas, las vallas publicitarias visibles a lo largo de las principales carreteras estadounidenses, especialmente en California y Georgia, han provocado la indignación de muchos cristianos. El mensaje mostrado es inequívoco:
«Jesús NO es Dios. La Escritura dice que Jesús no preexistió en el cielo».
Para gran parte del mundo cristiano, esta afirmación no es simplemente un desacuerdo teológico, sino una negación directa del corazón mismo de la fe cristiana.
El caso cobró atención nacional tras la aparición de un video que mostraba a un hombre trepando una valla publicitaria para alterar el texto. Al borrar la palabra «NO», transformó el eslogan en «Jesús es Dios».
Si bien el acto constituye un daño a la propiedad privada según la ley, muchos creyentes lo percibieron como un gesto simbólico de defensa pública de la verdad cristiana.
- El video, ampliamente compartido en redes sociales, generó un amplio movimiento de apoyo y reacciones.
- Según información de CBN News, esta campaña de carteles fue iniciada por la organización religiosa World’s Last Chance. Fundada a principios de la década del 2000, este movimiento afirma querer corregir lo que considera errores doctrinales transmitidos por las iglesias cristianas tradicionales.
- Rechaza explícitamente la doctrina de la Trinidad, niega la preexistencia de Cristo y sostiene que Jesús fue un hombre excepcional, elegido por Dios, pero no Dios mismo.
- Las vallas publicitarias se colocaron deliberadamente en zonas de gran visibilidad, a lo largo de las principales carreteras y en entornos urbanos densamente poblados.
- Los responsables de la campaña explican que buscan concienciar y animar al público a releer las Escrituras al margen de cualquier tradición eclesiástica.
- Para muchos cristianos, este enfoque se asemeja más a una estrategia de comunicación agresiva que instrumentaliza el espacio público para difundir tesis ajenas al cristianismo histórico.
La reacción de los círculos cristianos fue inmediata. Sacerdotes, pastores y líderes eclesiásticos denunciaron una manipulación de las Escrituras y una grave confusión doctrinal. Varias voces citadas en la prensa cristiana estadounidense reiteraron que la divinidad de Cristo no es un punto secundario, sino el fundamento mismo de la fe cristiana. Surgieron iniciativas para financiar vallas publicitarias alternativas que proclamaran explícitamente que Jesús es Dios, en respuesta directa a la campaña en cuestión.
Cabe recordar que,
teológicamente,
la afirmación
de la divinidad de Jesucristo
se basa en textos bíblicos
claros y congruentes.
- El Evangelio según San Juan comienza con estas palabras: «En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios», antes de afirmar que «el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros».
- Jesús mismo se atribuye el Nombre divino al declarar: «Antes que Abraham fuese, yo soy», una afirmación que inmediatamente provoca la hostilidad de sus oyentes, conscientes de sus implicaciones.
- Tras la Resurrección, el apóstol Tomás confiesa a Cristo diciendo: «Señor mío y Dios mío », una confesión que Jesús acepta sin corrección.
- El apóstol Pablo, por su parte, enseña que «en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad».
- afirmaciones bíblicas han sido recibidas, meditadas y definidas por la Iglesia a lo largo de los siglos, en particular durante los grandes concilios ecuménicos, en especial el Concilio de Nicea, que proclamó la consustancialidad del Hijo con el Padre.
- Negar la divinidad de Cristo es, por tanto, romper con la fe transmitida por los apóstoles y profesada ininterrumpidamente por la Iglesia.
Más allá de la controversia mediática, esta campaña de carteles pone de relieve una fractura más profunda en el panorama religioso contemporáneo.
- Revela la persistencia de doctrinas marginales que buscan presentarse como bíblicas mientras rechazan la enseñanza constante de la Iglesia.
- La reacción popular, ejemplificada por el gesto dramático del hombre que trepa una valla publicitaria en la carretera, da testimonio, sin embargo, del apego persistente de muchos creyentes a los principios fundamentales del cristianismo.
- En un espacio público saturado de mensajes ideológicos y publicitarios, este asunto sirve para recordar que la cuestión de la identidad de Cristo sigue siendo crucial.
- Continúa separando la auténtica fe cristiana de los discursos que, bajo la apariencia de un retorno a las Escrituras, la despojan de su contenido esencial
Por THIERRY BURTIN.
WASHINGTON, DC.
MIÉRCOLES 4 DE FEBRERO DE 2026.
TCH.

