El Papa León XIV nombró al padre Cyril Buhayan Villareal como nuevo obispo de Kalibo en Filipinas, atrayendo renovada atención a las posiciones teológicas poco ortodoxas que defendió en una tesis académica sobre el matrimonio y la sexualidad.
El 24 de enero, el Papa León XIV nombró a Villareal obispo de la Diócesis de Kalibo, ubicada en el centro de Filipinas. Esta decisión ha llamado la atención sobre su trabajo académico previo en teología moral, en el que el nuevo obispo cuestionó el marco de la ley natural que sustenta la enseñanza tradicional de la Iglesia sobre el matrimonio, la sexualidad y la anticoncepción.
En su trabajo académico de 2011 presentado a la Universidad de Viena, Villareal escribió que pretendía presentar “una nueva manera de ver la moralidad sexual a través del amor trinitario y ya no a través de la perspectiva de la ley natural”.
“Por un lado, está el magisterio de la Iglesia que impone su enseñanza sobre la sexualidad, invocando el poder de la ley natural como emanación de la ley divina”, escribió. “Por otro lado, los laicos protestan por la dificultad de lo que la Iglesia les impone… La gran pregunta entonces es: ¿por qué la Iglesia no puede cambiar su enseñanza sobre la sexualidad?”
Villareal sugirió que la enseñanza tradicional ya no se aplica porque “los tiempos han cambiado” y los bebés sobreviven al nacimiento a tasas mucho más altas que en siglos anteriores:
En el pasado, existía el problema de la alta tasa de mortalidad infantil. Por lo tanto, en ese contexto, podría parecer lógico que la Iglesia declarara que, a la luz de la ley natural, todo acto debería estar abierto a la procreación. Pero los tiempos han cambiado. Vivimos en un mundo completamente diferente, muy distinto del de Tomás o incluso de quienes vivieron inmediatamente después. Ahora, tenemos una alta tasa de supervivencia infantil, y las mujeres trabajan por razones económicas, para su propia realización y en nombre de la emancipación femenina. Este cambio en el entorno sin duda afecta también al número de hijos que las mujeres tendrían que tener y criar.
En la introducción de su tesis, Villareal explica que el trabajo se divide en dos partes. Mientras que la primera presenta lo que él llama «las enseñanzas ortodoxas de la Iglesia sobre el matrimonio y la sexualidad», la segunda profundiza en «una visión opuesta a la que defiende la Iglesia». Afirma que el objetivo general es alcanzar «una visión más integral de la sexualidad y el matrimonio» mediante la yuxtaposición de estas perspectivas.
Al hacerlo, presenta un razonamiento moral que se aparta del marco moral católico clásico, basado en la ley natural y reafirmado en documentos magisteriales como Humanae Vitae del Papa Pablo VI, que enseña la inmoralidad intrínseca de la contracepción artificial.
- La tesis reconoce que la enseñanza oficial de la Iglesia «establece un estrecho vínculo entre la sexualidad y la procreación, uniéndolas posteriormente en el matrimonio», destacando «la inseparabilidad de los aspectos unitivo y procreativo del acto conyugal» como su fundamento en la ley natural.
- No obstante, Villareal plantea la cuestión de si «la moralidad de la relación sexual entre los cónyuges» podría determinarse «de una manera nueva» para que la postura de la Iglesia pudiera ser «mejor comprendida y aceptada».
Villareal busca así reconciliar la teología moral proporcionalista –una corriente controvertida dentro de la teología moral católica contemporánea– con la tradición moral católica clásica.
La teología moral proporcionalista evalúa la moralidad de los actos humanos ponderando la proporción de bienes y males previstos en circunstancias concretas:
- En lugar de juzgar las acciones según normas morales intrínsecas derivadas de la ley natural, el proporcionalismo evalúa si una decisión dada produce un mayor equilibrio entre valores positivos y negativos.
- En este marco, los absolutos morales no se niegan explícitamente, sino que se subordinan funcionalmente a la evaluación contextual.
Este enfoque
es incompatible
con la enseñanza moral oficial
de la Iglesia Católica,
que afirma
que ciertos actos
son intrínsecamente malos
y nunca pueden elegirse,
independientemente
de la intención o las circunstancias.
El Catecismo de la Iglesia Católica afirma:
hay actos que,
en sí mismos,
independientemente
de las circunstancias e intenciones,
son siempre
gravemente ilícitos» ( CIC, n.º 1756 ).
Este principio es fundamental para el razonamiento moral católico.
La enseñanza de la Iglesia sobre la anticoncepción es una clara aplicación de esta doctrina.
En Humanae Vitae , el Papa Pablo VI afirma que «todo acto conyugal debe necesariamente conservar su relación intrínseca con la procreación de la vida humana» (cf. n. 11), y concluye que cualquier acción que, ya sea en previsión del acto conyugal, en su realización o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga, como fin o como medio, imposibilitar la procreación, es «intrínsecamente errónea» (cf. n. 14).
En particular, Pablo VI enseñó:
no es válido argumentar,
como justificación
de las relaciones sexuales
deliberadamente anticonceptivas,
que se debe preferir
un mal menor a uno mayor”.
Pero Villareal presenta argumentos proporcionalistas a favor de la anticoncepción que consideran la totalidad de los bienes que se buscan dentro del matrimonio, en lugar de excluir la práctica a priori por ser intrínsecamente inmoral (pp. 108-112).
En este marco, la anticoncepción artificial se analiza no principalmente como un acto definido por su objeto moral, sino como una elección cuya moralidad depende de un razonamiento proporcional relacionado con el amor conyugal, la responsabilidad y la experiencia vivida.
La incompatibilidad no radica sólo en el énfasis pastoral, sino en el propio criterio moral subyacente:
El proporcionalismo
reemplaza
la doctrina de la Iglesia
del mal moral intrínseco
por un modo de evaluación
consecuencialista
que el Magisterio
ha rechazado sistemáticamente.
El nombramiento episcopal de Villareal se produce en medio de una serie más amplia de nominaciones papales recientes que han atraído la atención del mundo católico:
En los últimos meses, el Papa León XIV ha nombrado a varios obispos cuyas declaraciones o posturas teológicas previas contradecían la Tradición. Entre ellos se encuentran:
- Shane Mackinlay en Brisbane (Australia);
- Beat Grögli en St. Gallen (Suiza);
- José Antonio Satué Huerto en Málaga (España); Sithembele Sipuka en Ciudad del Cabo (Sudáfrica);
- y Joseph Grünwidl en Viena (Austria).

Por GAETANO MASCIULLO,
CIUDAD DEL VATICANO.
MARTES 27 DE ENERO DE 2026.
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