Hoy en día, el futuro de la finca genera considerable preocupación:
- Su excepcional ubicación y valor patrimonial la convierten en un sitio codiciado.
- Los residentes locales temen su venta a promotores inmobiliarios.
La decisión del Vaticano ha suscitado una fuerte conmoción en el barrio de Saint-Barnabé de Marsella.
La Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Compasión ha confirmado el próximo cierre de su residencia de ancianos en La Blancarde, poniendo fin así a casi 180 años de presencia religiosa en este emblemático lugar.
- Fundada en 1845 en las alturas de La Blancarde, la comunidad ocupaba una vasta finca arbolada de tres hectáreas, formando un singular complejo de bastidas a la entrada del barrio.
- Este lugar, discreto y a la vez cargado de historia, ofrecía un espacio de descanso y oración a las monjas mayores, en un entorno marcado por la belleza del jardín francés, árboles centenarios y edificios históricos extraordinariamente bien conservados.

La decisión de cerrar no fue local.
La medida
fue tomada directamente
por el «Dicasterio
para los Institutos de Vida Consagrada»
del Vaticano,
poniendo fin definitivamente
a las actividades
de la congregación
y las últimas monjas
abandonarán las instalaciones
en las próximas semanas.
Fundada en 1843 por Jean-François Régis Barthès, la misión inicial de la congregación fue el cuidado y la educación de los niños antes de centrarse en el apoyo a los ancianos.
La casa Blancarde, transformada en residencia de ancianos a principios del siglo XX, representó esta evolución y se mantuvo como un testimonio vivo del discreto pero perdurable compromiso de las monjas con la comunidad.

Hoy en día, el futuro de la finca es motivo de considerable preocupación. Su excepcional ubicación y valor patrimonial la convierten en un lugar codiciado. Los residentes locales temen su venta a promotores inmobiliarios, a pesar de las protecciones existentes, como la clasificación del bosque como zona forestal protegida y el reconocimiento de los edificios como elementos arquitectónicos notables.
Algunos residentes expresan su temor a ver desaparecer todo un capítulo de la historia local en un barrio ya de por sí densamente urbanizado.
Más allá de los problemas patrimoniales, este cierre marca principalmente un mayor declive de la vida religiosa visible en el paisaje urbano.
Pone de relieve la vulnerabilidad de las comunidades consagradas, que están envejeciendo, y las difíciles decisiones que enfrenta la Iglesia en un contexto de disminución de vocaciones.
Para muchos, la desaparición de las Hermanas de Nuestra Señora de la Compasión de La Blancarde no es sólo el fin de un lugar, sino el de una presencia espiritual silenciosa, fiel y profundamente arraigada en la memoria de Marsella.
Por PHILIPPE MARIE.
LUNES 26 DE ENERO DE 2026.
MARSELLA, FRANCIA.
TCH.

