Empresario pro sionista, cuestionado por el cardenal Müller: ¿es quien está detrás del caos organizado por Trump?

ACN

Sólo la Iglesia tiene principios morales «por sí mismos», libres de intereses de poder, declaró el cardenal Gerhard Ludwig Müller a Welt.de el 5 de enero.

En cuanto a los desarrollos tecnológicos y económicos actuales, el cardenal expresó su preocupación. Advirtió de una «teoría de clases» según la cual los ricos y poderosos reclamarían un derecho a la vida superior al de otras personas.

La tecnología, dijo, debe estar al servicio de los seres humanos y no al revés, y esto requiere unos claros guardarraíles éticos. El cardenal Müller «ciertamente no los ve» en personas como el empresario tecnológico estadounidense y confidente de Trump Peter Thiel.

Thiel, a quien se ha referido el cardenal Müller en la entrevista aparecida este lunes en eldiario alemán, es un inversor declaradamente homosexual nacido en Alemania que ha financiado la campaña de Trump a la Presidencia de Estados Unidos.

De la misma manera, es un firme defensor de Israel, particularmente del régimen sionista de Benjamín Netanyahu. Tal y como lo declaró en mayo de 2024 al hablar ante la Cambridge Union, Thiel, de antemno, se somete a todo lo que el gobierno judío decida:

Mi tendencia es ceder ante Israel.«

El mismo empresario al que se ha referido y criteicado el cardenal Gerhard Müller, Peter Thiel, es unantidemocrático que promocina sus particulares visiones apocalípticas y ha ofrecido conferencias a puertas cerradas sobre El Antucristo..

Se le considera cercano a Donald Trump, quien a través de sus acciones agresivas a nivel global que está emprendiendo, parece estar dando vida a la cuestión de fondo que plantea la visión apocalíptica de Thbiel: la destrucción del Orden establecido, para ser reemplazado por uno nuevo, distinto, tgal y como äolo Benenti lo ha expuesto al analizar lo escrito por Thiel mismo:

La destrucción del orden establecido no conduce al Reino de los Cielos, sino que simplemente reaviva el mecanismo de la violencia mimética: del caos indiferenciado surgirá inevitablemente un nuevo chivo expiatorio, sobre el que se fundará un nuevo orden precario, destinado a su vez a derrumbarse.

Su concepción del tiempo no es lineal y escatológica —como quiere el canon cristiano y contrariamente a lo que él pretende—, sino trágicamente cíclica y pagana.

El apocalipsis que Thiel corteja no es el fin de los tiempos, sino solo el fin de un tiempo, una destrucción necesaria para purgar el sistema y permitir que el eterno retorno de la violencia fundadora vuelva a comenzar su curso.

El desafío que plantea Thiel no se basa, por tanto, en la alternativa entre democracia y autoritarismo.

Es una elección escatológica: «Anticristo o Armagedón». Postula que, ante el riesgo de un caos ingobernable —ya sea climático, nuclear o resultado de una inteligencia artificial fuera de control—, la única salvación reside en un poder centralizado y totalizador, similar al gobierno mundial despótico pero salvador de Ozymandias en la saga Watchmen.

Volviendo a la conferencia del cardenal Müller, éste advirtió de que el declive de la religión está dando lugar a una nueva forma de omnipotencia estatal. Observa una creciente injerencia del Estado en cuestiones éticas y religiosas.

Sin embargo, dijo, un Estado que se entiende a sí mismo como ideológicamente neutral no tiene ni el derecho ni la competencia para imponer normas morales. En su opinión, la política sobrepasa cada vez más este límite.

Müller se refirió explícitamente a la legislación estatal sobre el matrimonio: «Un Estado constitucional democrático que quiera ser ideológicamente neutral tampoco debe interferir cuando, por ejemplo, dos hombres quieran vivir juntos como si fueran hombre y mujer», dijo el cardenal. «Pero tampoco debe imponer a los demás la obligación de someterse a una definición del matrimonio que procede del Estado».

JOSÉ A. PÉREZ STUART.

LUNES 5 DE ENERO DE 2026.

AGENCIA CATÓLICA DE NOTICIAS.

ESNEWS.

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