¿Cómo decirle a esta sociedad que Dios ha nacido?

Bienvenidos a esta reflexión desde la Palabra de Dios en el IV Domingo de Adviento.

Estamos a unos días de celebrar el gran acontecimiento de la Navidad, el nacimiento del Hijo de Dios y el Evangelio de este domingo nos recuerda el origen de nuestro Redentor. Jesús, la promesa del Padre, se encarna en el seno virginal de María por obra del Espíritu Santo. Al Señor San José, desde su humanidad le cuesta comprender esta situación y piensa dejar a María en secreto, pero un Ángel en sueños le revela la identidad de Aquel que se está gestando en el vientre de María; así cambia de actitud, pone sus planes al servicio de los planes de Dios.

Así como en el Evangelio de San Lucas el Ángel le anuncia a María que será la Madre del Redentor, en San Mateo el Ángel le anuncia en sueños a San José la procedencia de Jesús y la misión que debe desempeñar él para con el niño: Le dará la descendencia davídica al Mesías, no por el camino de la carne y de la sangre, sino por el camino de un amor y un servicio desinteresados

Tengamos en cuenta que los desposorios en tiempos de Jesús, el matrimonio constaba de dos momentos:

  1. Primer momento: El noviazgo oficial o compromiso matrimonial; éste comportaba una nueva situación para la mujer; aunque seguía viviendo en casa de sus padres, aproximadamente por un año, tiempo prudente para que el esposo pudiera construir o acondicionar la casa, ya era considerada esposa de su futuro marido, y por ello, toda infidelidad era considerada adulterio; aunque estaban desposados, aún no vivían juntos.
  2. Segundo momento: Consistía en la celebración nupcial y en el traslado de la esposa de casa de sus padres a la casa del esposo, según la costumbre judía, era entre cantos, bailes y banquetes.

De allí se comprende, que San José siendo justo, al darse cuenta que María estaba esperando un Hijo, pensó en dejarla en secreto. Si la repudiaba, María corría el riesgo de ser lapidada. José, en medio de su noche, confuso e inquieto, confió plenamente en Dios: Escuchó la voz del Ángel y obedeció para hacer realidad el sueño de Dios. El varón justo no soñó su propio sueño, sino el sueño de Dios para él, para María y para el mundo. Respeta la ley, pero también la dignidad de María. No actúa con celos ni violencia, sino con profunda delicadeza. Acoge el plan de Dios con fe y confianza. Al despertar hace lo que el Ángel le indicó: “Toma a María por esposa” y se convierte en el padre legal del Niño. Su obediencia silenciosa lo convierte en colaborador esencial del plan de salvación. Es el hombre de escucha, que deja que la Palabra de Dios oriente su vida.

San José le pondrá el nombre de “Jesús” que significa “Dios salva”; se llamará así, ya que salvará a su pueblo de los pecados. Se hace alusión a la profecía de Isaías: “He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un Hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros”. Semánticamente Emmanuel y Jesús son diferentes, pero teológicamente es sinónimo de Jesús, porque el Dios con nosotros, está siempre con nosotros para salvarnos.

Deseo que reflexionemos en estas dos ideas antes de llegar la navidad:

  • Primera: Jesús, que significa Dios salva. En un mundo como el nuestro, donde la pobreza, la inseguridad y la violencia, están al orden del día; como ciudadanos pareciera que estamos esperando que un presidente o un partido político nos saque de las situaciones en las cuales hemos caído y nos seguimos hundiendo; nuestra sociedad espera un salvador muy humano, pero deseo que nos quede muy claro, que nuestra humanidad necesita ser salvada del mal, de las injusticias y de la violencia; necesita ser reorientada hacia una vida más digna lejos de toda ideología perversa, y esta es la salvación que nos ofrece Jesús. Debemos volver la mirada hacia Él, reflexionar en lo que Él quiere de su comunidad y ver su estilo de vida. Dios nos sigue ofreciendo la salvación, pero desea que todos pongamos lo que nos toca; todos debemos involucrarnos en el cambio social; es verdad que las autoridades tienen un papel principal, puesto que son los responsables de la seguridad social, pero todos debemos poner nuestro granito de arena, empezando en la familia.
  • Segunda: Emmanuel que quiere decir Dios-con-nosotros. En la Navidad celebramos el misterio de un Dios hecho hombre; recordamos que Dios está entre nosotros. Me pregunto: ¿realmente vivimos esta celebración con un sentido religioso? Lo digo porque parece que se ha desvirtuado la Navidad; parece que vivimos dándole la espalda a Dios. Hemos perdido el sentido familiar y hogareño de este gran día; nos hemos dejado seducir por lo comercial, por el consumismo, y los símbolos religiosos han dejado de ser significativos. Así, promovida por los medios de comunicación, la Navidad es para muchos, signo de fiesta y de comilonas.

Tomemos conciencia de que en nuestros días, la Navidad se ha comercializado; los signos religiosos sirven de adornos y carecen muchas veces de su verdadero sentido. Las reuniones familiares son acompañadas con el consumo excesivo de bebidas embriagantes, música, y se celebran la alegría de reunirse como familia, pero no hay tiempo para pensar que un día Dios se hizo hombre. En esta sociedad donde el gran filósofo alemán Nietzsche un día declaró: “Dios ha muerto, nosotros lo hemos matado”. Quizá causó estupor en su momento, pero ahora nuestra sociedad vive inmersa en la “indiferencia”, le da lo mismo que Dios haya muerto o haya nacido; la vida de la sociedad sigue funcionando como siempre, pareciera que ya no necesitamos de Dios.

María y José, nos dejan un ejemplo claro de entrega generosa a los planes de Dios; apoyan sus pies sobre el terreno de la fe; lo imposible se hace posible. Dios tiene planes para cada persona, muchas veces nos cuesta comprender los planes de Dios para nosotros, tenemos que apoyarnos en la fe. Te pregunto: ¿Ya descubriste qué planes tiene Dios para ti?

Me sigo preguntando como Obispo: ¿Cómo decirle a esta sociedad que Dios ha nacido? ¿Cómo mostrar que Dios se hizo hombre y habita entre nosotros? ¿Cómo compartir esta alegría con los que pretenden desvirtuar el significado auténtico de la Navidad? Creo que como cristianos tenemos un gran reto, un gran desafío, y debemos empezar a celebrar la Navidad católica en familia de sangre, en familia de comunidad parroquial, comunidad local, sin olvidar el Misterio que celebramos. El Papa Benedicto XVI, en uno de sus primeros escritos magisteriales, hacía una confesión de fe, decía: “Una corriente de Amor, que es Alguien, atraviesa el tiempo y el espacio y viene a nuestro encuentro”. Ciertamente esta es nuestra fe que hoy la hemos de convertir en gratitud y adoración por esta cercanía salvífica de Dios. Dios está con nosotros y no nos abandona, ni nos abandonará. Tomemos consciencia, llenémonos de alegría porque Él está verdaderamente con nosotros.

Celebremos cristianamente esta Navidad ya próxima. Les deseo una muy Feliz Navidad porque “Dios está con nosotros” y es para salvarnos.

Les bendigo a todos, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Feliz domingo para todos.

Obispo de la Diócesis de Apatzingan