El arte de construir una actitud positiva

Adriana Franco Sampayo

Ser nosotros mismos es despojarnos de las máscaras que muchas veces llevamos en el camino de la vida por el temor a mostrar o expresar lo que realmente somos y sentimos.

La actitud mental positiva es el principio más importante para alcanzar el éxito. Sin emplearla en nuestras vidas, no podemos sacar el máximo beneficio de lo que nos proponemos hacer o de lo que queremos lograr.

Sabemos que el éxito es un camino no un fin. Pues bien, todo camino se disfruta más si se tiene una actitud positiva.

La actitud positiva no es sinónimo de felicidad, sino de ejecutividad, de actividad, de acción, de determinación consciente. Una persona positiva sufre momentos de malestar, pero siempre hace algo al respecto; mientras que una persona con actitud negativa se queja, se desespera, se violenta, culpa a los otros de sus desgracias personales, e insulta y blasfema las dificultades, pero al final no hace nada por remediarlo.

Por esta razón se puede afirmar con seguridad que una misma causa de malestar va a ser procesada de manera diferente por una persona positiva, que, por una persona negativa, aunque ambas sufran de la misma manera, y no sientan placer alguno por el acontecimiento ocurrido, sea cual sea.

¿Y cómo desarrollar una actitud mental positiva?

A continuación, compartiremos algunas alternativas:

1.- Descubrir dentro de nosotros mismos, que es lo que más deseamos en la vida. ¿Cuál es la actividad que más disfrutamos realizar, ir por ello, no desviarse?

2.- Determinar que recursos se necesitan para lograr las metas y establecer los planes para alcanzarlas.  Realizando un plan de acción y llevarlo a cabo.

3.- Si no se tiene algo positivo que decir de algo o de alguien, es mejor no decir nada. Realizar el hábito de pensar y hablar siempre en positivo, evitar el prejuzgar a las personas, abstenerse de los chismes.

4.- Mantener la mente ocupada.  Puede ser algún pasatiempo que descubramos. Recordemos que una mente ociosa se convierte rápidamente en una mente negativa.

Llevando acabo de manera consciente estas estrategias por consiguiente es necesario mantener una mente abierta a todas las cosas y a todas las personas. Confianza en que podemos encontrar soluciones adecuadas para todos los problemas.

Tener una actitud positiva no significa ignorar lo negativo o no estar preparado para situaciones difíciles, sino acercarse a las situaciones de una manera constructiva y resolutiva.

“Encomienda tu vida a Dios, confía en él, que actuará” (Salmo 37,5)

Comparte:
Madre de familia, emprendedora y docente universitaria. Su vida profesional y personal se caracteriza por el contacto cercano con las personas y la convicción de que cada individuo posee una dignidad única y una vocación trascendente. Su vocación está centrada en acompañar y formar, tanto en el ámbito académico como en la vida cotidiana, impulsando siempre el valor de la educación y del esfuerzo constante como bases para el crecimiento integral. Fiel a sus principios, sostiene que la familia es el pilar fundamental de la sociedad, lo que la ha llevado a comprometerse activamente en la promoción de la participación ciudadana, así como en la defensa de la vida, de la familia y de las libertades fundamentales. Su trayectoria está marcada por la certeza de que cada acción, por pequeña que parezca, puede dejar huella y contribuir a la construcción de un mundo más humano, justo y solidario.