Tras manifestarse contra el encadenamiento de perros, la cría de animales en granjas peleteras y los carruajes tirados por caballos, ahora los llamados defensores de los derechos de los animales se centran en las terapias con perros.
Argumentan que los animales son sometidos a un estrés innecesario.
Esta tesis fue presentada por el profesor Marcin Urbaniak, sociólogo y científico cognitivo de la Oficina de Educación Nacional de Cracovia, en una entrevista con Radio Cracovia. Según el investigador,que se opone a las sesiones terapéuticas de personas con animales, la gran mayoría de quienes organizan terapias asistidas con animales desconocen lo que experimentan los animales durante dichas sesiones. «El 99 % de quienes realizan terapias con animales no están cualificados para ello», argumenta el investigador. Se refiere al estrés que experimentan los animales al estar en contacto con un desconocido.
El profesor Urbaniak citó un estudio realizado hace 20 años en la Universidad de Viena, que reveló que la terapia canina aumentaba el estrés en los perros. Al mismo tiempo, sin embargo, el mismo estudio confirmó el impacto positivo de las sesiones en las personas enfermas.
Las personas evaluadas que participaban en las sesiones terapéuticas, presentaban niveles persistentemente elevados de hormonas positivas: serotonina, dopamina y oxitocina.
Sin embargo, al margen de tal estudio, las investifgaciones recientes realizadas por los científicos han llegado a conclusiones similares en los últimos años. Se ha demostrado que
- la compañía de animales acelera la recuperación de enfermedades,
- calma a las personas estresadas e hiperactivas
- y, al mismo tiempo, estimula la actividad en personas que sufren depresión o apatía.
Sin embargo, en su afán de impedir las terapias con animales, el profesor Urbaniak minimiza estos hallazgos, argumentando que se trata simplemente de una cuestión de «difusión superficial a corto plazo de los factores estresantes, diversificación del aburrimiento» o «algún tipo de distracción de la difícil situación existencial». El cree que se pueden lograr efectos similares mediante otras actividades placenteras: dar un paseo, comer algo dulce o ver una comedia.
Argumenta que el uso de animales no es necesario para mejorar el estado general del paciente. Sin embargo, el argumento clave que él utiliza en su insistencia por impedir la terapia con animales, es el impacto negativo que las sesiones tienen en los animales. « Los animales no quieren participar », según él.
« Contrariamente a lo que parece, los animales que disfrutan de nuestra compañía y de nuestro tacto se sentirán absolutamente disgustados si son tocados accidentalmente por alguien que no conocen o en quien no confían», afirma el investigador. «Si le damos a un animal la opción, porque si se la diéramos, probablemente querría escapar inmediatamente de la situación estresante», añade.
¿Qué propone el profesor Urbaniak en su lugar? «Una persona puede disfrazarse de… caballo. Bueno, si se trata de niños pequeños, puedo disfrazarme de cualquier animal, incluso de suricata», concluye.
VARSOVIA, POLONIA.
MARTES 2 DE DICIEMBRE DE 2025.
RADIOKRAKOW.

