Turquía y Líbano en medio de una atmósfera explosiva creada por ataques israelíes

ACN

El contexto en el que se desarrolla este viaje es uno de los más complejos que ha vivido el Líbano en décadas.

Pocos días antes de la llegada del Papa León XIV al Líbano, Beirut fue atacada de nuevo por Israel.

El atentado del 23 de noviembre, que tuvo como objetivo los suburbios del sur de la capital y causó la muerte del alto cargo de Hezbolá, Haitham Ali Tabatabai, reavivó rápidamente los temores de una escalada regional.

Para un país que ya se recuperaba de la crisis, este dramático episodio llega en el momento más delicado: mientras la nación se prepara para recibir al sucesor de Pedro.

Este viaje, programado del 27 de noviembre al 2 de diciembre, comienza en Turquía.

A su llegada a Ankara, León XIV participará en la ceremonia de bienvenida antes de visitar el Mausoleo de Atatürk, un poderoso gesto diplomático que subraya la importancia simbólica de la República Turca contemporánea. En el palacio presidencial, se reunirá posteriormente con el jefe de Estado y se dirigirá a las autoridades civiles y diplomáticas.

Desde allí, se desplazará a Estambul, etapa clave de este viaje, antes de proseguir hacia İznik, la antigua Nicea, donde en el año 325 se celebró el primer concilio ecuménico. Con motivo del 1700 aniversario de este acontecimiento fundacional, el Papa presidirá un encuentro de oración en el lugar de las excavaciones de la antigua Basílica de San Neófito, reconectando con el patrimonio teológico y espiritual que dio forma a la unidad de la fe cristiana.

A su regreso a Estambul, León XIV celebrará una serie de reuniones ecuménicas, visitará la Mezquita del Sultán Ahmet, se reunirá en privado con los líderes de las Iglesias y comunidades cristianas, y firmará una declaración conjunta con Bartolomé I en el Palacio Patriarcal. Una misa en el Volkswagen Arena concluirá la jornada, permitiendo a los católicos turcos reunirse en torno al sucesor de Pedro.

La segunda y más sensible parte de este viaje comenzará el 30 de noviembre con la llegada del Papa a Beirut.

El Líbano atraviesa uno de los períodos más oscuros de su historia reciente, debilitado por la crisis económica, el deterioro institucional, la inestabilidad regional y, ahora, los bombardeos judíos que han vuelto a azotar su capital.

León XIV se reunirá sucesivamente con el presidente de la República, el presidente de la Asamblea Nacional, el primer ministro y, posteriormente, con el cuerpo diplomático; momentos necesarios para reafirmar la importancia de la soberanía del país y el papel insustituible de sus instituciones en la preservación de la convivencia libanesa.

Al día siguiente, la visita adquirirá una profunda dimensión espiritual. El Papa se dirigirá primero al monasterio de Annaya para rezar ante la tumba de San Charbel, figura clave de la identidad cristiana libanesa y símbolo de la unidad nacional.

  • Posteriormente, viajará a Harissa, donde se reunirá con obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, y agentes pastorales en el Santuario de Nuestra Señora del Líbano.
  • Está previsto un encuentro privado con los patriarcas católicos, antes de un encuentro ecuménico e interreligioso en la Plaza de los Mártires, en el corazón de una capital que aún conserva las cicatrices de años de guerra y la reciente destrucción.
  • La jornada concluirá con un momento dedicado a los jóvenes en el Patriarcado Maronita de Bkerké, donde se espera que el Santo Padre transmita un mensaje de esperanza y responsabilidad.
  • En su último día en el Líbano, León XIV visitará el Hospital De la Croix en Jal ed Dib y guardará un minuto de silencio en el lugar de la explosión del puerto de Beirut, un lugar que se ha convertido en símbolo del sufrimiento colectivo y la búsqueda de la verdad.
  • A continuación, celebrará una misa en el paseo marítimo de Beirut, última parada de su viaje, antes de partir del país tras la ceremonia oficial de despedida en el aeropuerto internacional.

El contexto de este viaje es uno de los más complejos que el Líbano ha experimentado en décadas. Los recientes bombardeos judíos, el cansancio de un pueblo que ha sufrido profundamente, la fragilidad de un Estado atrapado entre influencias contrapuestas y luchas de poder regionales: todos estos factores se combinan para conferir a esta visita un carácter excepcionalmente grave.

Al proseguir con su viaje, León XIV demuestra una clara intención: estar presente donde la paz parece más amenazada, donde las voces son silenciadas por el peso de la tragedia y donde la gente, a pesar de todo, espera palabras capaces de devolver el sentido y la esperanza. Esta no es una mera visita pastoral, sino un acto de solidaridad espiritual y humana en un momento crítico de la historia del Líbano.

Por PHILIPPE MARIE.

MARTES 25 DE NOVIEMBRE DE 2025.

TCH.

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