Insulso informe provisional del Sínodo ofrece un galimatías, no claridad moral ni teológica

ACN

El informe provisional del Grupo de Estudio del Sínodo 9, que trata sobre “cuestiones doctrinales, pastorales y éticas controvertidas” —incluida la homosexualidad— prácticamente no dice nada.  

En el contexto de los recientes acontecimientos, como la celebración por parte del padre James Martin de una misa de confirmación para un presentador de ABC News del mismo sexo “casado” y la reunión del papa León XIV con una pareja homosexual “casada” en el Vaticano, el informe provisional carece de sustancia y no ofrece ninguna promesa de claridad moral o teológica en el informe final que se publicará en diciembre.  

En cambio, se trata de una jerga incomprensible expresada en lenguaje teológico. 

Una frase tras otra ofrece una ensalada de palabras que rivaliza con las que sirve regularmente la ex vicepresidenta y candidata presidencial demócrata de 2024, Kamala Harris, la maestra de la incoherencia. 

En medio de la palabrería ambigua y el galimatías, solo una afirmación destaca: un presagio de un “cambio de paradigma” coherente con y “en continuidad con el Vaticano II”. 

Esto lleva a la conclusión de que: 

  1. No se ha realizado ningún trabajo real;
  2. Los miembros del grupo temen el tema;
  3. Los miembros del grupo tienen miedo de hablar con sinceridad y honestidad entre sí, con la Iglesia y con el mundo.

Por tanto, estas personas parecen estar desconectadas de la experiencia real de los católicos parroquiales y ciegas a la urgencia que exige el tema.  

Aquí tenéis una frase terriblemente larga:

Durante este proceso de reflexión profunda, que requirió una inversión de tiempo significativa, observamos que, por un lado, era relativamente sencillo llegar a un consenso sobre las nociones fundamentales en términos generales; por otro lado, resultó más arduo identificar cómo traducir estas nociones en pasos concretos: más que el qué, es el cómo lo que expone la insuficiencia de los conceptos a nuestra disposición, la resistencia (no siempre consciente) a cambiar los hábitos mentales y prácticos, y las tensiones en torno a los medios prácticos propuestos para lograr un objetivo común valorando al mismo tiempo la diversidad.

No me crean a mí. Lean el texto completo del Informe Provisional del Grupo de Estudio 9: 

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Criterios teológicos y metodologías sinodales para el discernimiento compartido de cuestiones doctrinales, pastorales y éticas controvertidas

El trabajo del Grupo comenzó en marzo de 2024, con varias reuniones en línea y dos encuentros presenciales prolongados (del 6 al 7 de diciembre de 2024 y del 28 de febrero al 1 de marzo de 2025). Como era de esperar, el ritmo de trabajo se ralentizó durante la Semana Santa. La reunión presencial prevista para finales de abril no pudo celebrarse; por lo tanto, se decidió compensarla con varias sesiones a distancia (21 de marzo, 28 de mayo y 12 de junio).

En cuanto a la participación de expertos externos en el trabajo del Grupo, consultamos a la profesora Rosalba Manes, biblista, y al profesor Vincenzo Rosito, filósofo especializado en ciencias humanas, particularmente en procesos deliberativos y recursos culturales relacionados con la sinodalidad. Debido a su conocimiento especializado, invitamos al profesor Rosito a participar regularmente en nuestras reuniones. El arzobispo Filippo Iannone también participó, ofreciendo consultas específicas sobre los temas tratados.

Las fases iniciales

Desde el comienzo mismo de nuestro camino, ha surgido la necesidad urgente de abrazar con valentía y radicalidad el desafío que enfrenta hoy la misión de la Iglesia: una conversión del pensamiento y una transformación de las prácticas en fidelidad contextual al Evangelio de Jesús, que es «el mismo ayer, hoy y siempre» (Heb 13,8), «pero sus riquezas y su belleza son inagotables» (EG 11).

A medida que avanzábamos en nuestro trabajo, comprendimos gradualmente que el tema que se nos encomendó, en su formulación, plantea ciertos desafíos que exigen una reflexión crítica. En efecto, si bien evoca la terminología de Amoris Laetitia n.º 3 [ 1] , citada por el Papa Francisco en la Nota que acompaña al Documento Final, corre el riesgo de sugerir la existencia de esferas separadas en lugar de esferas interconectadas circularmente, que se implican mutuamente de forma constante. Además, la relación entre amor y verdad, bajo la cual se categorizan las cuestiones a examinar, se presta al mismo malentendido, dando lugar potencialmente a la idea de que ambos términos mantienen una relación inversamente proporcional.

Durante este proceso de reflexión profunda, que requirió una considerable inversión de tiempo, observamos que, por un lado, era relativamente sencillo alcanzar un consenso sobre las nociones fundamentales en términos generales; por otro lado, resultó más arduo identificar cómo traducir estas nociones en pasos concretos: más que el «qué», es el «cómo» lo que pone de manifiesto la insuficiencia de los conceptos a nuestra disposición, la resistencia (no siempre consciente) a cambiar los hábitos mentales y prácticos, y las tensiones en torno a los medios prácticos propuestos para alcanzar un objetivo común valorando la diversidad. En efecto, esta ha sido una experiencia de aprendizaje que, al haberla vivido en primera persona, puede ofrecer valiosas perspectivas aplicables a lo largo de todo el proceso sinodal, que se enfrenta a desafíos similares. La elaboración de un breve glosario, que se adjuntará a la documentación final, ha facilitado este proceso de clarificación.

Partiendo de estas premisas, hemos identificado una estructura preliminar propuesta para el documento final, que se describe brevemente a continuación.

Estructura propuesta del documento

1. Para clarificar en qué consiste el cambio de paradigma que, en continuidad con el Concilio Vaticano II y la nueva fase de evangelización esbozada en Evangelii Gaudium, está surgiendo en la experiencia sinodal. Esta transformación afecta íntimamente tanto la dimensión teológica como la esfera antropológico-cultural de manera estrechamente interrelacionada.

2. En el Documento Final del Sínodo, este cambio se percibe en el énfasis puesto en la esfera práctica, que debe mantenerse estrechamente vinculada al momento reflexivo, así como en la interacción mutua entre la vida (del creyente) y la doctrina, con las correspondientes implicaciones para la relación entre las dimensiones antropológica y ética y para el diálogo transdisciplinario. Tres dinámicas pueden citarse como ejemplos:

  1. La llamada a la “conversión relacional”, que denota la primacía asignada a la calidad de las relaciones en los distintos niveles de la misión de la Iglesia;
  2. La dinámica compartida del aprendizaje;
  3. La práctica de la transparencia, entendida no meramente en un sentido administrativo, sino como expresión de principios arraigados en las Escrituras, que debe desarrollarse teológica y espiritualmente.

3. El principio de pastoralidad puede proponerse como horizonte interpretativo para expresar este cambio de paradigma (también en relación con la relación amor/verdad). En resumen, este principio se refiere a la lógica según la cual no puede haber proclamación del Evangelio de Dios sin reconocer y promover la subjetividad del otro, junto con una actitud de hospitalidad y responsabilidad hacia el interlocutor. Dentro de este marco, el ministerio y la autoridad también deben situarse, cumpliendo su función precisamente en la medida en que escuchan y promueven la actividad del Espíritu Santo en el Pueblo de Dios y en cada individuo. El principio de pastoralidad define una suerte de eclesiología fundamental, en continuidad con la eclesiología del Pueblo de Dios articulada en Lumen Gentium, que toma a Dei Verbum como horizonte fundacional e interpretativo de la proclamación, y a Gaudium et Spes como horizonte fundacional e interpretativo de los múltiples interlocutores, todo ello dentro de la perspectiva misionera de Ad Gentes.

4. En consonancia con lo anterior, las propuestas se referirán principalmente a las modalidades procedimentales. Ante todo, debe destacarse el diálogo en el Espíritu; sin embargo, este no debe absolutizarse ni emplearse mecánicamente. Asimismo, debe prestarse especial atención al valor de los contextos (entendidos en un sentido dinámico e interactivo); a la gestión de la resistencia (que no solo es cognitiva, sino también emocional y cultural); y a los niveles de pertinencia (que no pueden definirse esquemáticamente ni a priori, sino que requieren una exploración de las capacidades reales de los diversos, a veces múltiples, sujetos para asumir la responsabilidad).

5. Algunas cuestiones emergentes (que consideramos más apropiado denominar así que «controvertidas») se abordarán de manera que aporten una dimensión operativa a las propuestas presentadas. Esta sección también examinará el papel y las articulaciones de los diversos campos del conocimiento necesarios para un ejercicio concreto de diálogo transdisciplinario. El objetivo no será ofrecer soluciones aplicables a todos los casos, sino proporcionar criterios de referencia que, no obstante, deberán tenerse en cuenta (y enriquecerse) en el discernimiento que los diferentes sujetos involucrados deberán realizar en los múltiples entornos y contextos en los que se desarrolle.

  1. Homosexualidad
  2. Conflictos y la práctica no violenta del Evangelio
  3. La violencia contra las mujeres en situaciones de conflicto armado, un tema emblemático que ha llegado a la atención del Grupo durante el transcurso de nuestro trabajo.

Para estos casos, se ofrecerá una presentación concisa de las posiciones sostenidas por la Tradición y el Magisterio, las (nuevas) cuestiones que han surgido recientemente, concluyendo con algunas preguntas que deben abordarse en el proceso de discernimiento, mencionando las principales referencias extraídas de la Sagrada Escritura y la antropología, incluyendo contribuciones de las disciplinas científicas.

Próximos pasos

  1. Redacción del texto, teniendo en cuenta las numerosas contribuciones que hemos recibido, a pesar de su contenido heterogéneo, origen (grupos, individuos, pastores, comisiones de estudio, conferencias episcopales) y formas literarias (que van desde el testimonio hasta la defensa, desde la recomendación hasta el marco integral);
  2. Consulta con un grupo [o dos] de expertos de diversos orígenes y competencias, quienes proporcionarán sus comentarios;
  3. Revisión del texto a la luz de las observaciones recibidas;
  4. Fecha límite de presentación: diciembre de 2025.
Imagen destacada

Por DOUG MAINWARING.

LUNES 17 DE NOVIEMBRE DE 2025.

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