En la decimotercera catequesis de la serie «Venga a nosotros tu reino», organizada por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), el obispo Ramón Castro Castro, presidente de la CEM, enfatizó la urgencia de transformar la realidad mexicana mediante el mandamiento del amor evangélico. Bajo el título «La Transformación del Mundo en el Mandamiento del Amor», la prédica invita a identificar el «reino del amor» no como una utopía abstracta, sino como una presencia tangible en acciones concretas que contrarrestan la violencia y la injusticia en el país.
La catequesis parte del mandamiento nuevo de Jesús: «Ámense los unos a los otros, así como yo los he amado». Según el obispo Castro, este llamado se dirige a todos, pero especialmente a los cristianos, en un contexto mexicano marcado por desafíos profundos. «En nuestro querido México, hombres y mujeres, niños y adultos se enfrentan cotidianamente a circunstancias donde, lejos de ser amados, son usados, violentados, desaparecidos», denunció el prelado, aludiendo a fenómenos como los feminicidios, la trata de personas y la violencia del narcotráfico que «siembran terror en comunidades enteras».
El obispo subrayó que el reino del amor se identifica en la conversión colectiva de una «cultura de la muerte» hacia una «civilización del amor», inspirada en la doctrina social de la Iglesia. Esta transformación, explicó, implica reordenar dinámicas contrarias a la dignidad humana y abrir caminos al amor para todos. «Es la certeza de que otro México es posible, un México donde reine el amor y no la muerte», afirmó, destacando que este cambio no es inútil, sino una vocación esencial para edificar una familia humana en Cristo.
Un énfasis particular recayó en cómo reconocer este reino en la cotidianidad mexicana. El obispo Castro identificó el reino del amor en gestos y decisiones que rompen ciclos de destrucción: «En cada gesto de perdón que rompe el ciclo de venganza, en cada mano extendida al migrante, en cada no a la corrupción, en cada sí a la vida». Ejemplos concretos ilustraron esta visión: cuando un joven abandona las drogas para estudiar, «ahí está el reino»; cuando una comunidad se organiza para proteger a sus niños, «ahí está el reino»; cuando alguien denuncia la corrupción en lugar de participar en ella, «ahí está el reino»; y cuando un empresario paga salarios justos, «ahí está el reino del amor».
Para lograr esta conversión, el presidente de la CEM abogó por transformaciones culturales profundas, con un rol central en la educación. «Necesitamos una educación que forme no solo profesionistas exitosos, sino seres humanos íntegros», dijo, una que enseñe a los jóvenes que «el éxito no está en tener más, sino en amar más» y que la verdadera riqueza radica en construir fraternidad. Esta tarea, insistió, trasciende a los católicos: debe involucrar a personas de otras religiones, organizaciones civiles y todos los que buscan el bien común, unidos en causas como la defensa de la vida, la protección de migrantes y la lucha contra la corrupción.
Frente a los desafíos nacionales –pobreza que margina, violencia que destruye familias, corrupción que roba oportunidades y narcotráfico que pervierte a la juventud–, el obispo llamó a trabajar juntos para crear «condiciones dignas para los hijos de Dios». Vislumbró un México ideal donde «cada niño pueda soñar sin miedo, donde cada familia viva en paz, donde cada joven tenga oportunidades».
La catequesis culminó con una invocación a la Virgen de Guadalupe, «madre del amor hermoso», para que interceda en esta misión. «Transformar México es el mandamiento del amor», concluyó el obispo Castro, cerrando con la plegaria central de la serie: «Venga a nosotros tu reino».
Esta decimotercera entrega forma parte de una iniciativa de la CEM para reflexionar sobre el Reino de Dios en el contexto actual, fomentando la participación ciudadana y eclesial. Las catequesis anteriores han abordado temas como la reconciliación, la justicia y la paz y están disponibles en el canal de YouTube de la CEM para su consulta.


