Hoy en día tenemos poco tiempo para descansar, debido a la gran cantidad de obligaciones asumidas. Reencontrar la paz interior es fundamental para nuestro bienestar. Vivimos en una sociedad alterada y con un estilo de vida muy agitado por los constantes problemas: económicos, sociales, de inseguridad y muchos más, que hacen muy difícil vivir en paz y con tranquilidad; por lo que la paz interior se ha convertido en un lujo.
Los asuntos pendientes tienen muchas formas y sobre todo, impiden respirar y descansar la mente. Los rencores, el no atrevernos a decir ciertas cosas, los pesos del ayer o ese problema que venimos aplazando por mucho tiempo, son sin duda aspectos que deben cerrarse. Soltar las frustraciones, los odios, rencores y pesares del pasado o todo aquello que nos quita la paz. Afrontar lo que nos preocupa aquí y ahora y ser valientes para decir lo que sentimos, son también formas de alcanzar la paz interna.
En momentos de adversidad, puede resultar difícil imaginar que alguien comprende nuestros problemas. Podemos sentirnos desesperados, aislados y abrumados por la desesperanza. Pero hay una persona que entiende todo lo que sentimos, pues el conoce nuestras preocupaciones y ansiedades, y puede ayudarnos a superarlas.
Agradecer lo que tenemos es dar presencia y valor a lo que nos importa. Demos gracias de tener aquello que nos da sentido y felicidad, agradecer a Dios de estar vivos y tener salud y todas las bendiciones que cada día nos ofrece; así como también. La Paz interna es saber que, venga lo que venga, tenemos a Dios para para afrontar cualquier situación.
Es necesario renovar el corazón, para recibir con alegría a nuestro Señor Jesuscristo. Caminar a su lado, es esa “ruta” a la felicidad. Él indica el sendero… Dejemos que la brújula del corazón sea quien nos oriente, que nuestra voluntad se una a la de Él, que su proyecto sea nuestro y Su amor nuestro faro.
En el camino habrá muchos tramos complicados, a veces los vivimos acompañados, a veces en soledad, en paz o en desasosiego, con aceptación o resistencia… en luz o en oscuridad… son muchas las variables, la única constante es Él .
“Señor Jesús, enséñame a conservar tu paz, a pesar de las circunstancias adversas”.

