* Admira la bondad de nuestro Padre Dios: ¿no te llena de gozo la certeza de que tu hogar, tu familia, tu país, que amas con locura, son materia de santidad? (Forja, 689)
Y ahora, hijos e hijas, dejadme que me detenga en otro aspecto –particularmente entrañable– de la vida ordinaria. Me refiero al amor humano, al amor limpio entre un hombre y una mujer, al noviazgo, al matrimonio.
El amor, que conduce al matrimonio y a la familia, puede ser también un camino divino, vocacional, maravilloso, cauce para una completa dedicación a nuestro Dios.
- Realizad las cosas con perfección, os he recordado,
- Poned amor en las pequeñas actividades de la jornada,
- Descubrid –insisto– ese algo divino que en los detalles se encierra:
Toda esta doctrina encuentra especial lugar en el espacio vital, en el que se encuadra el amor humano. (Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer, 121)

Por SAN JOSEMARÍA.

