5 enemigos de Dios para confiar en Él

Psic. Octavio Escobar
Psic. Octavio Escobar

Esta pregunta es una que muchos cristianos nos hacemos a diario y es importante que entendamos la diferencia entre creer en Dios y creer en todo lo demás. Cuando creemos en Dios, estamos abriendo nuestras mentes y corazones a un nivel superior de fe y creencia, que es algo mucho más profundo que cualquier otra cosa. Creer en Dios significa que confiamos en que las cosas buenas siempre salen a la luz, incluso cuando todo parece estar en contra de nosotros.

Por eso, en este artículo te resumiré algunos de los elementos en los que solemos poner nuestra confianza y que nos alejan de la gracia de confiar en Dios.

Dios vs. “EL YO”

La concepción de “creer en mí mismo” en lugar de Dios significa poner mi confianza en mis propias habilidades y conocimientos para lograr lo que quiero. Sin embargo, en ocasiones se nos olvida que somos simplemente humanos y que estamos llenos de limitaciones que a menudo dejan al descubierto que no somos capaces de hacer todo. Esta experiencia de sentirnos sobrepasados por las circunstancias, a menudo nos lleva a una baja de autoestima por la diferencia entre mi capacidad y la realidad, o bien a la búsqueda de otros dioses o fuentes de confianza, para compensar nuestra debilidad. El problema es que cualquier fuente de fortaleza diferente a Dios es limitada y eso nos lleva a un círculo vicioso de búsqueda sin sentido.

Dios vs. “EL OTRO”

Confiar en las personas es importante; sin embargo, al poner nuestra fe en otros, caemos en el riesgo de sentirnos defraudados, una vez nos damos cuenta que las personas no son incondicionales, mienten, nos abandonan o simplemente ven por sus propios intereses en lugar de los nuestros. A diferencia de esta confianza en los demás, la fe en Dios nos permite confiar en el poder infinito de Dios. Esta fuerza inagotable nunca falla, nunca nos abandona y siempre busca nuestra libertad y bienestar por encima de todo. Es por eso que cuando ponemos nuestra fe en Dios, no existe ninguna persona que pueda reemplazarlo, aunque a veces se nos olvide.

Dios vs. la creencia de “UN SER SUPERIOR”

Muchas veces nos encontramos con personas que no creen en Dios como tal, sino que en su lugar se refieren a una fuerza creadora del universo más ligada a energía cósmica que a la figura paternal del Dios del Evangelio. Si bien, esta figura de confianza se asemeja a la de Dios, quien cree en esta energía superior, no reconoce el poder infinito del Padre, así como en su amor para con nosotros, su creación, hasta el punto de convertirse en hombre para redimir nuestras culpas y llevarnos de vuelta a la Patria Celestial. Si bien, este poder creador puede acompañar y guiar a una persona, sus enseñanzas no están plasmadas en ningún lugar, y es una figura que le quita la gloria a Dios, por lo que fácilmente podemos entender que es inspirada por el enemigo.

Dios vs. “LAS TÉCNICAS HUMANAS”

La actitud positiva, la programación neurolingüística, el conductismo o cualquier otra corriente del pensamiento humana que contribuya a que logremos nuestros objetivos, si bien tienen un fuerte impacto en el desarrollo de una persona, ponen el foco en factores tremendamente limitados en lugar del poder infinito de Dios. Por ejemplo, una persona que se siente mal y trabaja su autoestima diciendo que es fuerte, que todo lo puede, que es valiente, etc. lo único que está intentando es lograr un cambio en la conducta a través de afirmaciones positivas. Sin embargo, estas técnicas solo pueden lograr cambios en la persona, más no influir en los demás. Esto es algo que solo se entiende con el poder de la oración, en el que si yo pido por el alma o la salud de un enfermo, Dios puede obrar milagrosamente. Mientras que cuando o deposito mis esperanzas en el poder de mi mente, lo único que logro es una imagen superior a mi realidad, lo que suele terminar en una gran decepción. ¿Piensalo así, si todos pensamos que somos el más grande del mundo, quien es realmente el más grande?

Dios vs. LA CONFIANZA EN LO MATERIAL

Si bien el dinero resuelve una gran cantidad de problemas económicos, depositar nuestra fe en el tener para sentirnos seguros nos hace caer en una situación de inseguridad cuando no tenemos dinero. Esto significa que si mis esperanzas o tranquilidad está dada por mis bienes materiales, qué crees que ocurre cuando lo pierdo todo. Supongamos que eres la persona más organizada con sus finanzas y que tienes tu vida arreglada económicamente y aparece una pandemia que te deja en banca rota, ¿a dónde crees que va a parar tu seguridad? Créeme, una pandemia, una crisis económica mundial, una guerra o un desastre natural son cosas que pasan constantemente, por lo que poner nuestra fe en esto no tiene gran sentido.

En conclusión, creer en Dios es mucho más profundo que creer en cualquier otra cosa. Cuando confiamos en Dios, estamos abriendo nuestras mentes y corazones a un nivel superior de fe y creencia, lo que nos da la esperanza de que Él siempre estará ahí para nosotros y nos ayudará a tomar las decisiones correctas. En estos tiempos difíciles, confiar en Dios nos da la seguridad de que todo saldrá bien, incluso cuando parece que todo está en nuestra contra. Por eso, creer en Dios es mucho más importante que creer en todo lo demás.

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Psicólogo Clínico de Colombia