Diecisiete misioneros y agentes pastorales católicos fueron asesinados en 2025.
Esta cifra, estable en comparación con años recientes, pero elevada a lo largo del tiempo, confirma la persistencia de la violencia estructural que afecta principalmente a zonas marcadas por la inseguridad, el conflicto armado y el colapso de los servicios de protección civil.
El año 2025 marca una preocupante continuación de esta tendencia. El informe anual registra 17 muertes violentas, que afectaron a sacerdotes, monjas, seminaristas, catequistas y activistas laicos. Si bien esta cifra puede es inferior a algunos picos observados en el pasado, sigue siendo significativa en una perspectiva a largo plazo, especialmente cuando se analiza a la luz de los contextos locales en los que ocurren estos asesinatos.
Una concentración persistente en África
Con 10 de las 17 víctimas, África sigue siendo el continente más afectado en 2025.
- Esta proporción, cercana al 60%, confirma una tendencia significativa observada durante varios años.
- Nigeria por sí sola representa la mitad de las muertes africanas, con cinco misioneros asesinados, incluidos sacerdotes y dos seminaristas.
- Los incidentes reportados muestran que esta violencia forma parte de un clima generalizado de inseguridad, que combina secuestros, bandidaje armado, conflictos intercomunitarios y una falta de control efectivo sobre ciertas zonas rurales.
- Burkina Faso ilustra otra faceta de esta violencia.
- Los dos catequistas asesinados en enero de 2025 no eran figuras públicas, sino laicos involucrados en el trabajo pastoral local. Sus muertes subrayan la particular vulnerabilidad de los agentes pastorales no clérigos, quienes a menudo están menos protegidos, pero están en primera línea en regiones donde la Iglesia sigue siendo una de las pocas estructuras organizadas.
- En Kenia, Sierra Leona y Sudán, los sacerdotes asesinados ejercían su ministerio en contextos marcados por el bandidaje endémico o por un conflicto armado abierto.
- El caso del sacerdote asesinado en Sudán por metralla en una ciudad sitiada muestra que la violencia que sufren los agentes pastorales no siempre es selectiva, sino que también resulta de su estrecho contacto con poblaciones atrapadas por la guerra.
Estados Unidos: entre el crimen y el colapso del orden social
En América, cuatro misioneros fueron asesinados en 2025, una cifra inferior a la de África, pero indicativa de situaciones locales marcadamente contrastantes.
- En Haití, el asesinato de dos monjas a manos de bandas armadas se produjo en un contexto de colapso casi total de las estructuras estatales. Sus muertes no estuvieron vinculadas a actividades militantes o políticas, sino a una presencia educativa y pastoral en un territorio que se había vuelto prácticamente ingobernable.
- En México, el asesinato de un sacerdote se suma a una larga lista de violencia contra los agentes pastorales en regiones dominadas por el crimen organizado. Nuevamente, el informe no sugiere una persecución religiosa directa, sino más bien una mayor exposición de figuras de la iglesia percibidas como testigos inconvenientes o autoridades morales locales.
- En Estados Unidos, el asesinato de un sacerdote en su rectoría sirve como recordatorio de que la violencia no perdona a las sociedades con instituciones sólidas. Este caso, aislado desde un punto de vista estadístico, plantea, sin embargo, interrogantes sobre la creciente fragilidad de los lugares pastorales ante actos individuales impredecibles.
Asia y Europa: cifras más bajas pero aún significativas
En Asia, dos misioneros fueron asesinados.
- El caso del sacerdote birmano asesinado en Myanmar es particularmente emblemático. Siendo el primer sacerdote católico asesinado desde el inicio del conflicto civil, ejercía su ministerio en una región marcada por la violencia generalizada, donde la Iglesia también desempeña un papel humanitario vital.
- El asesinato de un laico involucrado en la educación católica en Filipinas sirve como recordatorio de que la misión no se limita al clero y que los docentes y el personal laico también siguen siendo vulnerables.
- En Europa, solo se registró un caso en 2025, el de un sacerdote asesinado en Polonia. Los detalles reportados indican un motivo vinculado a un intento de robo, lo que confirma que los agentes pastorales pueden ser víctimas de violencia oportunista, ajena a su ministerio, simplemente por su visibilidad y accesibilidad.
El informe destaca que, entre 2000 y 2025, 626 misioneros y agentes pastorales fueron asesinados en todo el mundo. Esta cifra pone en perspectiva las variaciones anuales y revela una consistencia preocupante. También muestra que la mayoría de las víctimas no murieron en contextos de persecución religiosa explícita, sino en entornos donde la violencia se ha convertido en una característica estructural de la vida social.
El enfoque adoptado evita deliberadamente el uso sistemático del término «martirio» en el sentido canónico. Favorece un análisis factual, atento a las realidades locales, y nos recuerda que la misión de la Iglesia a menudo se lleva a cabo en zonas donde el Estado está ausente o es deficiente, lo que convierte a los agentes pastorales en figuras cercanas a las poblaciones locales y, al mismo tiempo, particularmente vulnerables.
A través de estos datos, el año 2025 se presenta menos como una excepción que como un fiel reflejo de las fracturas del mundo contemporáneo. Pone de relieve una Iglesia presente en las fracturas de la humanidad, donde la violencia, la pobreza y la inestabilidad siguen cobrando un alto precio a quienes deciden quedarse, servir y acompañar a los demás.
Por PAUL DELAUNAY,
MARTES 30 DE DICIEMBRE DE 2025.
TCH.

